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viernes, 14 de octubre de 2011

Cristianos de Metal

Que a un cristiano le guste el Metal parece que no encaje en la filosofía del sector, asunto nunca más alejado de la realidad, porque la música no entiende de filosofías. 

Somos las mismas personas las que adaptamos la música y cada uno la adapta a su oído y a sus sentimientos según sus propios gustos. De hecho, un Metalero cristiano debería odiar casi todas las bandas de Black o Death por sus letras, pero no lo hace, porque le gusta esa música, la siente. Al contrario, también puede ocurrir que al más extremo le gusten bandas con letras más suaves o contrarias a sus ideas.

Con esto quiero decir, que la música suele llegar a la gente simplemente por ser música, luego puede gustarte la letra o no, o podrás entenderla o no, pero la música siempre estará hablando en su propio idioma.

Estoy seguro que hay Metaleros a los que les encajan perfectamente con su filosofía las letras de los grupos más extremos, letras que para otros son una ofensa distando mucho de la suya. Pero en el fondo, todos son Metaleros, a todos les mueve lo mismo, la música, el estilo, las pintas, el bestial vozarrón de los cantantes y esa forma de convivir que tenemos cuando nos reunimos en conciertos y festivales: ambiente respetuoso y concordia unánime.  Ninguno está pensando en fastidiar o incordiar a otros por sus creencias, sino que piensan en el próximo grupo que va a salir a escena, en disfrutarlo y en pasarlo bien en el lugar.

Tan válido es que los más extremos recojan una biblia de las que lanzan los norteamericanos Stryper en sus conciertos, o que compren 2/3 partes de los 10 millones de discos que vendieron, como que un cristiano haga cuernos “diabólicos” cuando disfruta de una actuación de Napalm Death o simplemente cuando va a posar para una foto.

El Metal no es una religión, es simplemente un tipo de música y una forma de vida, y los cuernos, un símbolo que nos identifica como Metaleros, no como diablos, aunque en su día Mr. Dio le quisiese dar ese significado.


Por eso es sencillo entender que existan Metaleros cristianos, igual que existen Metaleros judíos, ateos, ortodoxos o satánicos. A todos nos une lo mismo: LA MÚSICA, EL METAL. 

\m/·_·\m/ 




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miércoles, 12 de octubre de 2011

LORDI "The Arockalypse" (CD - 2006)

Una obra maestra es lo que nos presentaron Lordi editando este trabajo, con una portada y contraportada muy atractivas y un contenido musical casi imprescindible para cualquier Metal-Rockero.

Con discos como estos el Hard Rock moderno reivindica su merecido hueco dentro del mundo del Metal. Su intro de tres minutos y cuarenta y seis segundos “SGC3 Special Report” ya nos hacer presagiar que viene una avalancha de buena música. Te tiene un buen rato expectante a la arrancada, que se produce de manera bestial con el primer tema `Bringing Back the Balls to Rock´. Pura energía.

Luego se suceden los temazos uno detrás de otro entre melodías, buenos coros, estribillos pegadizos y ese punto duro de Metal tan bien fusionado añadido a esa voz rompedora de Mr. Lordi.

A mitad de disco, tres temas muy a destacar: `Who´s Your Daddy?´, un buen tema de los que te mueven el cuerpo, `Hard Rock Hallelujah´, canción que alzó el Metal a la gloria en el Festival de Eurovisión 2006 en Atenas arrasando en puntos y marcando un récord histórico, y `They Only Come Out at Night´, otro gran tema que se revaloriza muy gratamente por la estimada colaboración de un estandarte del Heavy Metal: Udo Dirkschneider.

Al final, el disco acaba como empieza, con mucha fuerza y marcándose dos nuevos bombazos para dejarnos bien claro quien son estos monstruos: `The Night of the Loving Dead´ y `Supermonstars (The Anthem of the Phantoms)´.

Un disco para anotar en tu libreta personal de preferidos, tanto a nivel musical, como para conservar una reliquia de música Metal de las buenas, y por supuesto, para disponer del original de ese gran tema de la histórica victoria de Lordi (y de todos nosotros) que perdurará siempre en nuestras memorias como la primera canción de estilo Hard-Rock/Heavy Metal que consigue, más que merecidamente, hacerse con el primer puesto en tan prestigioso festival europeo.

¡Hallelujah!


Calificación: ***** 




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sábado, 1 de octubre de 2011

RAMMSTEIN - Barakaldo (2009)

Después de casi 700 km. de viaje en coche, llegamos a Bilbao.

Tras varias vueltas por la ciudad, fuimos al encuentro de un amigo, y luego nos dirigimos a buscar el hotel para descansar un rato. Poco después partíamos hacia el metro para desplazarnos hasta Barakaldo. El convoy iba abarrotado, tanto, que el espacio quedaba reducido a su mínima expresión. Se apreciaba perfectamente a donde se dirigía la inmensa mayoría de la gente.

Ya en nuestra parada, se abrieron las puertas y casi se vacían los vagones por completo; ¡todos al sitio!

En cuanto salimos por la boca del metro divisamos a unas 15.000 personas frente a las puertas del Bizkaia Arena. Se olía una emoción general que ya contagiaba de por sí el evento. Todos estaban expectantes a cualquier movimiento en las puertas esperando su apertura.

Llegamos tan justos de tiempo, que en menos de diez minutos procedían a esa ansiada apertura, lo que provocó una marea humana dirigiéndose hacia las puertas sin orden y sin guardar cola alguna. Eso hizo que en segundos nos encontrásemos en el centro de una marabunta sin apenas poder mover los brazos.

A pasitos de “tac-tac” nos íbamos acercando al recinto. Sobre media hora fue lo que nos costó entrar en él. En pocos minutos más, el recinto se llenó hasta la bandera, mientras actuaban los teloneros Combichrist, grupo noruego de Electro-Industrial de gran contundencia en el estilo. El ambiente estaba muy animado y se palpaba la emoción, aunque la gente apenas atendía al telonero esperando inquietos la aparición en escena de los ansiados germanos.

Tras el descanso correspondiente, llegó el momento. Allí aparecieron ellos, entre una gran ovación, los inconfundibles e incombustibles reyes (no padres) del Metal Industrial, presentando `Liebe Ist Für Alle Da´.

Estábamos bastante lejos del escenario, sentados en la primera fila de una de las gradas, lugar desde el que pudimos ver con mejor perspectiva el maravilloso espectáculo en iluminación que transporta la banda, mezclado con el entusiasmo del público, aparte del espectacular montaje futurista que nunca deja indiferente a nadie.

Se marcaron un buen repertorio de sus temas más clásicos y una buena selección de temas nuevos para conformar un tracklist de primera categoría. Cómo no, `Du Hast´ fue la más aclamada por el público, convirtiéndose en una explosión de júbilo en cuanto arrancaron con las primeras notas, aunque otras como `Sehnsucht´ o `Waidmanns Heil´, no quedaron a la zaga. También hubo un buen sonido para haberse celebrado en un sitio cerrado.

Por supuesto, no faltó la barca con “Flake” Lorenz navegando por encima del público, ni las archiconocidas y espectaculares llamaradas, que incluso se sintieron notablemente desde nuestra lejana ubicación sorprendiendo a propios y extraños. Tras dos malogrados intentos en asistir a un concierto de Rammstein… ¡por fin notaba en el rostro ese calor tan representativo de la banda! (aunque hubiese querido un poco más; estar más cerca).

Rammstein

Y cuando terminó, la mayoría de la gente se quedó quieta sin moverse del asiento, como meditando, mientras tú, te preguntas: "¿ya está?, ¿ya se ha acabado?". Tras una mirada mutua con las acompañantes, y echando simultáneamente un vistazo al alrededor, quedamos en silencio durante unos instantes, meditando también, sin articular palabra como tratando de asimilar lo vivido.

Más tarde, cuando ya te has marchado del lugar, se te queda como una neblina en el cerebro que no sabes si lo has soñado o si lo has visto de verdad, más aún, por disfrutarlo con nuestra “chiquilla” acompañada de una buena amiga, siendo éste el primer concierto de Metal al que acudía con nosotros.

Destacar, que ésta entrada y otra igualita para mi mujer fueron el regalo que nos hicieron unos colegas en un momento muy significativo y especial para nosotros, y además, como guinda al estupendo regalo, también nos habían reservado una magnífica habitación en un hotel prestigioso de la ciudad sito junto a la ría Bilbao y a cuatro pasos del Museo Guggenheim. ¿Qué más se puede pedir? 

Eternamente agradecidos a esas cinco personas involucradas en esa gran sorpresa.

A.-R.F.-Y.M.-J.J.P.
Entrada