Búsqueda personalizada
Mostrando entradas con la etiqueta Crónicas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Crónicas. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de septiembre de 2023

Status Quo - Plaza Toros Valencia 1992

En esta ocasión, acudía por primera vez a la Plaza de Toros de Valencia en compañía de mi amigo Ximo C. Nunca había estado en este coso, ni por temas taurinos, ni musicales. Además, era la primera vez que mi amigo Ximo y yo acudíamos mano a mano a un directo en el que coincidíamos plenamente en gusto.

Allí nos presentamos sobre las 22:00h en un espléndido 6 de mayo de 1992 para disfrutar de mi banda favorita presentando su ‘Rock ‘Till You Drop’ lanzado en septiembre de 1991.

El escenario estaba ubicado en el centro del coso, dando así por entendido que sólo se iba a llenar media plaza incluyendo la arena. Dos grandes guitarras (creo recordar, las que aparecen en su ‘Perfect Remedy’ de 1989) colgaban impresas en el telón que tapaba el escenario.

Todavía con muy poco público, subimos a la grada y nos situamos en la parte central. Para mi gusto, un poquito alejados del escenario, pero la verdad es que la posición era buena para poder distinguir bien los rostros de los músicos y captar el directo como en un cine. Ideal para grabar el directo completo si no hubiesen existido tantos problemas para entrar cámaras a los conciertos durante aquellos años.

Así que, nos sentamos mientras nos entreteníamos observando cómo entraba la gente al recinto sin quitarle la vista a esas dos guitarras del telón, ya que transparentaba un poco y se veía la batería y los soportes de los micros tras él, lo cual incitaba a no perder de vista ese trasfondo de luz morada buscando cualquier movimiento de alguno de los miembros de la banda.

Más o menos puntuales, las luces de la plaza se apagaron quedando tan sólo encendidas las de emergencia/posición dando esto más protagonismo al contenido del escenario. Hubo una aclamación del público y todos quedamos en tensión, hipnotizados observando durante unos minutos tratando de adivinar, en ese trasluz, si algo se movía por detrás del telón.

De repente, este cae a plomo y se produce una de las entradas a escena más impactantes que había visto nunca y que más recuerdo. Cada miembro ubicado en su sitio y su archiconocido ‘Down Down’ comenzó a sonar como un huracán poniendo a la gente en pie como un resorte, y me atrevería a decir, que así nos mantuvimos durante prácticamente todo el concierto. La arrancada fue bestial. Pelos como escarpias. Algo genuino. Engancharon al público como un imán de principio a fin.

En realidad, no recuerdo el set list de esa fantástica noche, tan sólo el impactante temazo con el que abrieron el espectáculo, pero es fácil para un buen fan de la banda deducir qué pudo sonar allí esa noche. Y es que Status Quo nunca defraudaron.

Para mí, un grupo con cierto rechazo por parte de los medios a pesar de su intachable carrera musical. Nunca se habla de ellos. Da la impresión de que no existen o no son nadie, pero lo son, y mucho. Una de las bandas más legendarias de la historia del Rock junto a The Rolling Stones, ambos activos desde principios de los ’60 hasta el día en el que escribo este post (y lo que les quede).

Una de las bandas que más discos han grabado y vendido. Una de las bandas que más singles han metido en el Top-10 de las listas británicas. Siempre con un sonido potente y limpio como pocos. De hecho, ya superaban récords en potencia durante sus años más gloriosos. Cientos de miles de seguidores incondicionales por todo el planeta y una originalidad musical irrepetible que no se merecen el poco reconocimiento que ha tenido la banda durante toda su historia.

Son pura fiesta. Quien los ha visto en vivo lo sabe muy bien. 



PDT: quiero destacar los extraordinarios punteos de guitarra de
Francis Rossi. Desprenden una sutileza, una clase y un ritmo que mueven hasta las piedras. Recuerdo haber grabado de muy joven una cara de una cinta de cassette únicamente con solos de guitarra de F. Rossi. Los iba empalmando haciendo pausa con una precisión impecable. Colocaba el LP con la aguja levantada, la cassette en pause, buscaba el tema y el momento previo al punteo, cogía aire, bajaba la aguja y soltaba el pause sin respirar en el momento preciso. Evidentemente, algunas veces fallaba y de nuevo tocaba rebobinar cinta hasta el punto exacto y volver a la acción. Una tarea un tanto laboriosa, ya que conseguí 30 minutos de punteos sin espacio alguno entre ellos y los enlaces entre los solos quedaron como si de un único tema se tratara. Ni un diminuto espacio en blanco. Ni desentonaba ninguno con su siguiente. Quedé hasta sorprendido con el resultado. Lo hice por simple hobby, pero me quedó perfecta.

Años después, no valoré el asunto como debería haber ocurrido, pues cierto día, tras quedarme sin cintas vírgenes, nada más y nada menos que se me ocurrió usar esa cassette para grabar canciones de la radio sin valorar aquella estupenda grabación de punteos de Rossi. Todavía me duele el hecho. 

miércoles, 14 de septiembre de 2022

BARÓN ROJO + LUZ CASAL + ZARPA - Alcira (1986)

No os asustéis, pero a mi colega alias “El Muerto” y a un servidor, se nos despertó un repentino deseo ingente de acudir a este concierto en aquel verano de 1986. Barón Rojo estaban en la cumbre por aquella época y no dolía en absoluto desplazarse a cien kilómetros para verlos en vivo. Se salían. Las otros dos invitados de la noche, como si no existieran.

En aquel entonces no disponíamos de coche y decidimos acudir en tren. Al llegar a La Estación del Norte de Valencia (que curiosamente está situada más bien al sur de la capital), despertamos. - ¡Uy!, ¿dónde estamos? - , dijimos extrañados al abrir los ojos a la par. Nos quedamos dormidos en esos aburridos semi-directos de eternas paradas. - ¿Y dónde está la gente? - , nos preguntábamos. Enseguida nos dimos cuenta de que era el momento de hacer el programado trasbordo para coger el tren que nos llevaría directos a Alcira. Bien comenzaba la cosa.

Recién llegados a la ciudad de los conocidos helados Avidesa, mi colega y yo estábamos desmayados y rápidamente nos pusimos a buscar un lugar para comer y tomar algo ya que el viaje se hizo eterno e íbamos a manos vacías. Nos metimos en el primer bar que encontramos. Allí comimos y cuando nos dirigimos a pagar vi una botella (de algún licor que no recuerdo) medio llena donde indicaba 85% vol. en la etiqueta. Le pregunté al barman: - ¿eso es verdad? - , señalando con mi índice la botella. Me respondió: - sí, claro que es verdad. La botella está al mismo nivel los tres años que llevo aquí trabajando -. Respondí: - pues como hoy es un día especial, no sé si verás bajar el nivel, pero yo no me quedo sin probarlo aunque tan apenas sea un sorbito - .

Y tras el ligero suspiro atómico de fuego, nos fuimos a buscar un pub para seguir calentando motores antes del evento. Enseguida encontramos uno del cual no recuerdo el nombre. Estábamos eufóricos y todavía eran las cinco de la tarde. Pero eufóricos porque se acercaba la hora del concierto, y no por el sorbito, aunque lo cierto es que sí que ayudó durante nuestra estancia en el pub, porque el show (de buen rollo) que montamos en la calle fue para enmarcar. No vayamos a demasiados detalles, pero mi colega K.O., y un servidor puteándolo haciéndole cosquillitas con un palito a ver si espabilaba. Allí fliparon y flipamos un buen rato.

Hasta que llegó el momento de partir hacia el campo de fútbol donde se celebró el concierto, del cual tampoco recuerdo el nombre. Mi colega ya se había recuperado y pronto llegamos al recinto. Al entrar nos dirigimos hacia el escenario. Actuaban Zarpa, Luz Casal y los últimos, Barón.

Comienzan Zarpa probando sonido con el bombo. Cada golpe era como un mazazo para mi alegría del tardeo. Y en unos segundos… K.O. también. Mi colega se vengó montando otro show. Con una hojita de césped se desahogó durante toda la actuación de Zarpa y la de Luz Casal. Hasta que llegó el momento que escuché: - ¡que va Barón Rojo! - . Como un muelle con balanceo incluido me puse en pie y allí estaban los Barón con Sherpa como referente.

Al poco rato de comenzar el directo, vimos que se estaban lanzando latas hacia un punto concreto. Tras unos temas con cierta incertidumbre, la banda dejó de tocar y Sherpa se dirigió al público avisando de que debía cesar el lanzamiento de latas o dejarían de tocar definitivamente. Pero, lamentablemente, no fue así. A día de hoy todavía no sé lo qué ocurrió, pero la policía cargaba y las estampidas de la gente corriendo hacia la grada eran tremendas. Las respuestas eran lluvias de latas cada vez mayores, lo que provocaba cargas todavía más duras por parte de la policía y respuestas cada vez más brutales con las latas.

Y así hasta que la cosa se desbocó, porque Barón pararon de tocar tras varios avisos y finalmente se marcharon. La gente se puso como loca y se lió parda. Salimos del campo a paso ligero casi sin ver a nuestros Barones. Sufrido el gran chasco, nos dirigimos hacia la estación de tren. La fiesta había terminado.

Ya cerca de aquella estación, algo distanciada y solitaria, divisamos que en la entrada no había nadie y procedimos a sacar el billete, pero la taquilla estaba por la parte del andén. Puse un pie en el andén y… unos 400 heavies reposaban sus espaldas sentados junto a la pared de la estación. El flash fue impactante. Nunca habíamos visto 400 heavies en una estación esperando un tren. El nuestro debía pasar a las 3:00 h. Así que allí estuvimos unas tres horas esperando. 

Acercándose la hora, nos íbamos levantando poco a poco situándonos cerca de donde debía parar. A un par de minutos de la hora, se divisó un convoy a lo lejos y casi todos nos pusimos en pie a esperar en el límite del andén asomando la cabeza para ver cómo se acercaba. Pero el tren no parecía reducir la velocidad porque cada vez estaba más cerca y venía como un rayo. Parece ser que alguien llamó notificando la situación y creo que nos discriminaron por ser 400. ¡Fummmm!, el tren nos pasó a menos de un metro a toda velocidad sin detenerse. La gente comenzó a mosquearse y algunos saltaron a las vías para lanzar piedras a la parte trasera de un tren que se alejaba a todo meter. Pero lo gordo estaba por llegar, porque no paró ni el siguiente, ni el siguiente, ni ninguno.

Evidentemente, la gente enfureció, hasta tal punto que la estación quedó completamente destrozada. De hecho, tiempo lo hubo de sobra para destrozarla hasta no dejar sana ni la campana, porque a las 7:00h apareció un tren COMPLETAMENTE VACÍO en exclusiva para nosotros tras siete horas de intensa y entretenida espera. Entramos a él como vikingos (doy fe) y, por si las moscas, no pasó ni el revisor. Si lo llegamos a saber...

Para bien o para mal, ciertamente inolvidable. ¿La entrada? a saber dónde estará después de tanto ajetreo.

miércoles, 15 de septiembre de 2021

Running Wild + Rage + Fuck Off - Burriana 1990

Cada vez se vislumbra más lejos en mi mente este evento. Son de esos recuerdos “neblina” que por más que lo intentas jamás se te aclaran del todo. Vivíamos tiempos de plena adrenalina juvenil donde cualquier anuncio de nuevas experiencias metaleras era recibido con una ilusión indescriptible, más si cabe, cuando sabías que esas experiencias las íbamos a vivir en nuestra provincia. 

Eran los principios de los eventos organizados por el Pub Manowar de Castellón. En este caso se nos presentaba un concierto en la localidad costera de Burriana, concretamente en el Polideportivo Municipal, con: Running Wild, Rage y la banda hispana de Thrash Metal, Fuck Off en el cartel. Un plato que en aquella época casi sabía a caviar. 

La verdad, este es de los conciertos que más lagunas tengo en el recuerdo, pues el ritmo frenético que llevamos durante todo ese sábado hizo mella a finales de jornada y no teníamos tanto interés en lo específico, más bien íbamos a culminar la fiesta por todo lo alto disfrutando al máximo de estas tres bandas que nos iban a regalar en una noche tan especial. No prestamos atención a la organización, ni a los precios, ni a la seguridad, ni a nada que no fuese ver a las dos bandas germanas anunciadas en el cartel. De hecho, Fuck Off pasaron casi inadvertidos por nuestros ojos y oídos. Ya se sabe, entras al recinto, te diriges a la barra a refrescarte un poquito antes de entrar en acción y durante el trayecto te encuentras con decenas de conocidos que vienen tan ilusionados como tú, o más. Y claro, entre saludos e intercambios de invitaciones, pues casi que hicimos honor al nombre de la banda sin ninguna mala intención. 

Poco después, llegaba la hora de ver a Rage por primera vez y eufóricos esperábamos escuchar algunos temas del `Perpect Man´ y el `Execution Guaranteed´… imagina la adrenalina (no olvides que hablamos de 1990). Ni siquiera recuerdo la calidad y potencia de sonido o el montaje e iluminación. Insisto, no prestábamos atención a esos detalles. Sólo queríamos disfrutar la noche al máximo y todo lo que escuchamos de Rage nos sonó a gloria. 

Con Running Wild nos ocurrió lo mismo. Lo disfrutamos a lo grande, pero pregúntame cómo iban vestidos . Presentaban su `Death or Glory´ y además nos deleitaron con temas de grandes álbumes como son´, `Under Holly Roger´ o `Port Royal´. Evidentemente, no hace falta ni explicar al nivel de bailoteo metalero durante la velada. Estábamos viviendo todo un lujazo de concierto que jamás pensábamos que podría acontecer en estas tierras durante esos años. Pero aconteció, y allí estuvimos nosotros para disfrutarlo. ¡Oye!, ¿he dicho “nosotros”? pues ciertamente éramos nosotros, pero no me preguntes quién o quiénes, porque tampoco lo recuerdo bien. Buffff, al menos sí recuerdo que el bolo existió y asistí  . 

Vamos, que este es de esos post donde personas que estuvieron aún podrían comentar muchas anécdotas y detalles de esa noche. Así que, si alguno de esos eres tú, ya sabes, es una buena oportunidad para dejar constancia de tu experiencia forever and ever ;-), por ejemplo: ¿dónde se ubicaba exactamente ese Polideportivo Municipal? Soy todo “oídos”.

 

viernes, 18 de septiembre de 2020

Metalmanía Session 2004 - Valencia

 Tras el impacto emocional que nos causó el primer Metalmanía de 2003 en Villarrobledo, y casi resignados a que no habría otra edición en los años posteriores según se rumoreaba, el viernes 25 de junio se organiza casi por sorpresa el Metalmanía 2004 en la Plaza de Toros Valencia. 


Pulsera Metalmanía Session 2004

A pesar de ser una grata noticia, nos dejó algo descontentos el saber que esa edición tan sólo iba a durar un día. Con este hecho, los rumores de la desaparición quedaban prácticamente consolidados, ya que ese cambio de escenario y la duración del evento, nos dejaba muy claro que las cosas no iban bien y que sería difícil volver a repetir. Así que, este festival había que disfrutarlo al máximo, porque sabíamos que, desgraciadamente, pronto se iba a convertir en historia como tantos otros. Y así fue.

En el cartel lucían pocos grupos, pero pintaban bastante fuerte:

Judas Priest, Helloween, In Flames, Cradle of Filth, U.D.O.  y Pretty Maids


Entrada Metalmanía Session 2004

Todo un lujo para la ciudad de Valencia, puesto que la capital valenciana nunca fue tierra de grandes festivales Metal, y este festival, aunque corto, apuntaba alto.

Partiendo desde Onda, es evidente el poco tiempo que nos costó llegar al lugar desplazándonos en tren, el cual paraba en la Estación del Norte (que curiosamente está ubicada en el sur de Valencia) y la Plaza de Toros está justo al lado. Así que no fue un viaje de esos para recordar. Simplemente fue un desplazamiento como otros tantos a esa ciudad.

El ambiente por los alrededores era intenso. Se mascaba buen ambiente y se apreciaba una clara muestra emocional en muchos rostros de los asistentes. El festival prometía. Eso sí, las colas en la entrada fueron muy lentas y se notaba falta de previsión y organización, hecho que no gustó nada al respetable que se iba acumulando frente a la puerta grande del coso valenciano.

Fuimos de los primeros en entrar y nos dirigimos directamente a primera línea de combate a disfrutar del directo de Pretty Maids, que ya estaban sonando. Esto evidenciaba más la falta de organización. Poco a poco se iba llenando el recinto, pero muy poco a poco.

Este primer directo fue ideal para ponernos las pilas. Heavy Metal de la vieja escuela que no dejó a nadie indiferente. Se notaba mucho las tablas de la banda en escena, algo que siempre se valora positivamente, y más, cuando va acompañado de un buen y animado repertorio. Cumplieron con creces su papel.

Durante la actuación de U.D.O., que presentaban su último disco `Thunderball´, estuvimos un rato entre las primeras filas. Pronto nos dimos cuenta de que, cuando intentábamos hablar, no nos entendíamos ni chillándonos a la oreja. La excesiva potencia y la estridencia te saturaban. Así que decidimos situarnos detrás, justo en el callejón de entrada a la plaza. Allí se escuchaba brutal, pero tan fuerte, que seguíamos sin podernos escuchar cuando intentábamos comentar algo. Era prácticamente imposible. Para mí, se pasaron siete pueblos con el sonido.

Cradle of Filth era la tercera banda en salir a escena. La expectación era muy alta. Por nuestra parte, era la primera vez que veíamos a Dani Filth en acción, pero ese no fue ni de lejos uno de sus mejores directos. Ocurrieron muchas cosas negativas. El volumen era tan potente y estridente que hasta te daban palpitaciones (sé de gente). Un sonido de esos que te mueven las vísceras, e incluso uno de los altavoces se fue desplazando de las vibraciones hasta caer sobre las tablas. La corista cantaba al aire porque su micrófono falló durante casi todo el concierto. Dani enfadado. La banda desinflándose por momentos. En fin,  un desastre, aunque nunca le achaqué al grupo toda esa desidia, porque ellos salieron a morder y creo que las circunstancias los fueron apagando.

In Flames parecía acaparar más expectación, pero se notaba que a muchos de sus seguidores no les contentaba demasiado el cambio musical que hizo la banda desde su disco `Reroute to Remain´ (curioso título), y que se constataba todavía más en el disco `Soundtrack to Your Escape´, que es el que presentaban. Unos trabajos que tenían poco que ver con `Clayman´ y sus predecesores. A pesar de ese matiz, el directo fue contundente y el sonido mejoró sustancialmente. Sonó potente y nítido, y la banda estuvo excelente en su conjunto, lo cual facilitó que la gente se enganchara sin problemas transcurridos los primeros temas.

De Helloween tengo poco que contar, y más después de ver a In Flames. Peor sonido que los anteriores y un set-list demasiado cargado de temas clásicos como `Starlight´, `Keeper of The Seven Keys´, `Dr. Stein´ o `Future World´, entre otras. No me sorprendieron nada.

Más tarde, con las gradas a rebosar, llegaba al fin la hora de ver a Judas Priest después de varios intentos fallidos en los ’80 y ‘90, y además, acudían con Halford tras su aventura en solitario con Fight. ¿Qué más se podía pedir? Así que nos dirigimos de nuevo hacia las primeras filas y nos situamos junto a un altavoz. Ahí es cuando percibimos de verdad lo exageradamente estridentes que sonaron U.D.O y Cradle, pues Judas estaba sonando tremendo y nosotros podíamos hablar sin problema a pesar de tener la “alcachofa” del bafle en plena oreja. El sonido era puro, limpio, transparente. En pocas palabras… perfecto. Le dije a mi chica: “¿te das cuenta que ahora estamos hablando sin gritar y nos oímos perfectamente?”, a lo que respondió con un asentimiento de elocuencia que no necesitó de palabras.

Como era de esperar, los británicos deleitaron al personal despachando un set-list atronador que supo a gloria. Ya podéis imaginar, no se dejaron ni una y marcaron huella en el coso taurino, y en general, en la historia cultural de Valencia. Pese a todo ello, debo reconocer que Halford no fue tan Halford como lo fue veinte años atrás, y aunque también hay que decir que estuvo muy bien, se le notó bastante que la dulce juventud no dura toda la eternidad. Ciertos agudos…

En resumen, un evento que fue algo corto pero intenso. La gente se fue satisfecha aunque en cierto modo también cabizbaja, porque se intuía mucho que ese iba a ser el último Metalmanía. Y la verdad, es que fue un festival que durante su corta historia trajo bandas inolvidables, como: Iron Maiden, Dio, Overkill, Immortal, Rebellion, Nightwish, Stratovarius, Exodus, Hammerfall, Slayer, Sepultura, Kreator, Motörhead, Saxon, Primal Fear entre otros y los ya citados anteriormente. Una pena.

El error: no llevar cámara de fotos aunque no las dejaran entrar. De ahí que no tenga fotos que mostrar de ese evento.

 

viernes, 20 de septiembre de 2019

Festival METALMANÍA 2003 - Villarrobledo


El cartel de este evento fue para enmarcar. Muchas bandas de calado aparecían en él y se consiguió acaparar la atención de miles de personas. Para mí, la composición de ese cartel fue, sino la mejor,  una de las mejores que he visto, especialmente por la combinación de estilos de Metal que había y porque no se saturó el cartel llenándolo de bandas de menos caché. 

El festival estaba fechado para los días 10 (fiesta de presentación), 11, 12 y 13 de julio, justo en el mismo lugar donde ya se celebraba el Festival Viña Rock, en el Recinto Ferial de Villarrobledo (Albacete) 

El jueves de buena mañana partíamos hacia allí inundados de sensaciones y mariposillas en el estómago por lo que se avecinaba. Sabíamos muy bien que con un cartel así no iba a haber hueco para contemplaciones. Eso, añadido al sofocante calor que hacía de buena mañana, creaba un cóctel que presagiábamos maratoniano. Y vaya si lo fue. 

Hacía unos años estuve haciendo el servicio militar en Chinchilla, otro pueblo de la provincia de Albacete donde había zonas donde podías contar dos o tres árboles entre gigantescas extensiones y hasta donde te alcanzara la vista, es decir, un desierto casi en toda regla. 

Lo comento porque no conocíamos Villarrobledo y la única información que teníamos de la localidad es que estaba en Albacete. Y es que Internet aún no era lo que unos años más tarde comenzó a ser, y los PC’s, en general, eran lentísimos. No desperdiciabas demasiado tiempo buscando cosas online ni existían las webs y aplicaciones que existen ahora. Eso sí, personalmente, presagiaba que nos íbamos a encontrar con un desierto similar al de Chinchilla. 

Y ciertamente así fue, pero mucho más pedregoso que las extensas hectáreas de cebada de Chinchilla. La extrema dureza del terreno y la falta total de sombra en la zona de acampada complicó bastante las cosas. Clavar las piquetas de la tienda de campaña fue terrorífico incluso golpeándolas con una buena maza. Se doblaban como fideos a remojo. Mientras tanto, el sol iba machacando nuestras espaldas y testuces como un taladro. 

Aun así, cuando llegamos al lugar ya se contemplaba una gran extensión de tiendas de campaña tostándose bajo un sol infernal. Las casetas de WC instaladas por la zona despedían un hedor insoportable y cuando ibas a buscar hielo para reponer en los bolsos nevera volvías corriendo porque se te fundía a la velocidad del rayo. 

De vez en cuando se levantaban remolinos estilo tornado que alzaban la tierra del suelo y lo ponían todo perdido allá por donde pasaban. A nosotros nos pilló uno por sorpresa. Teníamos el vehículo abierto por detrás e instalamos unas cuerdas donde atamos unas mantas para hacernos sombra a la hora de comer. Cuando nos disponíamos a comenzar, nos percatamos de que a cierta distancia había varias bolsas y cartones dando vueltas a unos veinte metros de altura que se iban acercando. No nos dio tiempo a reaccionar para desmontar el chiringuito y la tierra entro por todas partes en el vehículo. Sólo pudimos tapar la comida con unos trapos. Lo dejó todo con un dedo de tierra y esto nos llevó un buen rato extra de limpieza antes de poder comer mascando algunas porciones de comida terrosa que escupíamos en el acto. 

Recuerdo que en la cola para ponernos las pulseras el sol brillaba como si fuesen dos. Deslumbraba de tal manera que tan apenas podías mirar a la distancia. Se te cerraban los ojos. Esa cola se nos hizo eterna y nos pusimos como gambas en menos de media hora, de hecho, las gafas se nos quedaron marcadas en el rostro como cosa mala. 


Pulsera Metalmanía 2003


Una vez entrabas en el recinto había una zona donde podías refrescarte bajo unos arcos que expulsaban agua pulverizada. Encontrarnos con eso fue como hallar un oasis en el desierto. Estando allí me sentía tan aliviado que me dije: “voy a liarme un cigarrillo aquí mismo”. Y es lo que hice tapando el papel y el tabaco como pude, hasta que lo conseguí. De pronto, la gente se puso a aplaudir. Concentrado en mi labor, no me había percatado de que me estaban observando. Eso supuso unas buenas risas, y más, cuando el cigarrillo encendió sin problemas. 




Nunca había estado en ese recinto y me pareció genial. Al principio me temía que fuese de tierra como en el exterior, pero estaba casi todo asfaltado, o al menos la parte donde más íbamos a pisar. Frente al escenario estaban situadas las carpas de comida, bebida y tiendas formando una U. Ponerse bajo una de esas sombras era gloria bendita, excepto en las tiendas, que estaban tapadas por los laterales. Asomar la cabeza al sol tras la estancia bajo esas sombras, era terrible. Te machacaba. Además, el asfalto radiaba como una estufa de queroseno. 

Respecto a las bandas, tengo que decir que nos perdimos muy pocas. En aquellos años aún estábamos en forma para poder aguantar una detrás de otra haciendo pequeños paréntesis para descansar. El cartel fue este: 

Jueves 10: The Bon Scott Band y Doro (fiesta de presentación en la Carpa Mephisto) 

Viernes 11: Rebellion, Overkill, Apocalyptica, Sepultura, Nightwish, Slayer y Blind Guardian

Sábado 12: Primal Fear, Hammerfall, Barón Rojo, Saxon, Iron Maiden, Dio y Stray

Domingo 13: Dark Tranquillity, Exodus, Immortal, Kreator, Masterplan , Stratovarius y Motörhead

Sencillamente ESPECTACULAR en términos generales. Y digo esto, porque en mi opinión, si hubiesen cambiado a Blind Guardian y Stray por otras dos bandas bien buscadas, el cartel hubiera sido IMPECABLE. 

Hablando de las entradas, se nos olvidó pedirlas en taquilla. Más tarde, un amigo nos dio estas dos. La del domingo la perdió. 

Entradas Metamanía 2003

En esta ocasión, las bandas que no vimos fueron: Sepultura, Blind Guardian, Barón Rojo, Stray, Saxon y Apocalyptica. Los directos de Motörhead y Dio no los vimos al completo, y con el resto estuvimos al pie del cañón. 

El jueves pudimos disfrutar de las dos actuaciones de la Carpa Mephisto. Unas 800-1000 personas se encontraban en el lugar, y por lo que aprecié, disfrutaron de lo lindo con ambas bandas. La Bon Scott Band puso patas arriba la carpa y la Doro terminó de rematar. Realmente fue una buena fiesta de bienvenida. 

Y ahora comento un poco sobre el resto de grupos que vimos y añado algunas fotos (de las pocas que pude sacar por problemas con la cámara)

Rebellion: pese a algunas críticas posteriores, a mí me parecieron puro Heavy Metal que me sonó a gloria. Se centraron mayormente en su segundo trabajo “Born A Rebel”. Creo que se notó que muchos todavía no conocían bien a Rebellion, tanto por las críticas negativas para mí infundadas, como por el estatismo que reinaba por las primeras filas mientras la tónica general reflejaba asombro ante semejantes riffs guitarreros. Más tarde nos encontramos con Michael Seifert en la barra y nos hicimos unas birritas y unas instantáneas con él. 

Rebellion

Michael Seifert

Overkill: la primera vez que los vi y se comportaron como esperaba. Fueron Overkill en toda su esencia. Presentaban su “Killbox 13” publicado en marzo de ese mismo año. 

Nightwish: aunque por aquel entonces la banda todavía no tenía el caché que luego alcanzó, me parecieron un gran equipo. Tarja salió de blanco inmaculado y su presencia en el escenario fue letal. Sin duda, ya marcaban el camino. 

Nightwish

Slayer: arrolladores. Gran actuación que pude disfrutar desde la mesa de mezclas. Araya y cia salieron a matar, y como casi siempre, se quedaron con la peña. Gran repertorio y una ejecución perfecta. 

Primal Fear: los vimos/escuchamos de lejos mientras nos refrescábamos en los arcos de agua. Sonaron aplastantes y creo que no defraudaron a nadie. La portada del “Black Sun” adornaba el fondo de escenario, que por cierto, el color azulado del águila quedaba muy Heavy. Me pasaron una foto.



Hammerfall: no son muy de mi estilo, pero estuvieron bien. Cumplieron con la puesta en escena, repertorio y sonido. Creo que sus fans saldrían contentos. 

Hammerfall

Hammerfall

Iron Maiden: la gran multitud que se aglomeraba en el recinto lo decía todo. Maiden estaban a punto de aparecer en escena. Y lo hicieron, sin sorprender en demasía, cumpliendo con las expectativas. “La Doncella” despertó la pasión entre los presentes a esas horas del sábado. 

Dio: por fin lograba ver a Dio en directo. Estaba haciendo un buen concierto, pero nos fuimos aplastando y finalmente nos retiramos a descansar. Creo que el parón de hora y pico previo a su actuación nos pesó en exceso. 

Dark Tranquillity: conocíamos muy pocos temas, pero se lo curraron lo suficiente como para prestarles atención. Sin emociones fuertes, pero dejaron una buena descarga de energía. 

Exodus: pura metralla. Otra banda de las que veía por primera vez, y esta actuación, también quise disfrutarla desde la mesa. Me sonaron brutales. Exodus no dieron respiro ni se anduvieron con chiquitas. Cuando arrancaron no tuvieron freno. 

Immortal: la sorpresa del festival. El Black Metal en España no era de lo más valorado dentro del género Metal, pero los noruegos salieron a darlo todo e inundaron el lugar de tralla y buenas sensaciones mientras sus maquillajes se derretían por momentos. Recuerdo, especialmente, el instante en el que el baterista paró de tocar durante varios segundos mientras las guitarras seguían sonando. Ahí se notó realmente la valía y lo que musicalmente llenaba Horgh en directo. Una bestia. 

Kreator: los germanos dieron la talla en todo momento. Su último trabajo era el doble CD + DVD en vivo “Live Kreation”. Por ahí nos llevaron durante su actuación. 

Masterplan: con Jorn Lande a la cabeza. Para mi estuvieron geniales. Y es que el disco “Masterplan” pesaba mucho. Un gran trabajo que en directo sonó potentísimo. Respecto a otros matices, lo bueno se comió lo poco malo que hubo. 

Stratovarius: impecables. Sacaron un sonido muy depurado y la iluminación les acompañó para bien durante la parte final del directo. Buen repertorio que comenzó con la ya entonces archiconocida “The Kiss of Judas”. Sin duda, un buen comienzo. Por cierto, recuerdo que estábamos a primera fila por la parte izquierda y tras escuchar varios temas decidimos continuar viendo el directo desde atrás, más centrados para palpar bien la diferencia de sonido, ya que delante sonaban espectaculares. Una vez situados atrás bajo una carpa y confirmar que sonaban perfectos (excepto algún detalle que casi siempre suele ocurrir), vimos a Kotipelto cabrease y lanzar el pie de micro justo por la zona donde acabábamos de estar. No sé lo que ocurrió, pero lo lanzó con muy mala leche. 

Motörhead: primera vez que veía a Lemmy. Hasta entonces no se me había presentado la oportunidad y no me defraudó lo que vi, aunque nos tocó disfrutarlo sentados en el suelo porque las piernas las teníamos molidas. Hasta que llegó el momento que ni sentados estábamos a gusto y nos batimos en retirada. Acabamos fundidos literalmente. Y es que cuatro jornadas de tal intensidad, y con ese calor, hicieron mucha mella.

Por otra parte, comentar que en este festival conocimos a Loren y Manolet, dos fenómenos de la zona de La Ribera (Valencia) y colegas de mi amigo Pere, con los que hicimos una amistad que bien aprovechamos para juntarnos cada año en diferentes festivales. 




Ciertamente, este fue un evento que nos marcó por muchas cosas y fue uno de esos de los que siempre ocupan un buen espacio en tu recuerdo. Por supuesto, esperábamos que este continuase allí al año siguiente, pero no fue así. Al año siguiente se celebró una sola jornada del Metalmanía 2004 en la Plaza de Toros de Valencia y esa fue la última edición. Triste. Me recordó mucho a lo que sucedió tras el Rock Machina 2002 de Moncofar. Aunque luego llegó el Festival Metalway de Guernica en 2005 para aliviar nuestro gran pesar.



jueves, 20 de septiembre de 2018

RAMONES - Sala Arena (Valencia 1989)

Una de las bandas míticas de la historia del rock son Ramones. En este caso, y más concretamente, hablamos de una banda de punk-rock neoyorquina que marcó diferencias. 

Aún recuerdo aquella cinta (MC) que escuchaba con mi primer walkman, un trabajo titulado “Pleasant Dreams” de 1981 que al principio no me llamaba demasiado la atención, ya que el estilo musical estaba fuera del espectro Metalero hacia el que ya solía decantarme por esos años. Pero, tras una atenta escucha con los cascos a todo volumen, llegué a apreciarlo de por vida junto a otros discos de grupos no Metaleros que también llegaron a encandilarme, como son el “Just Supposin’…” de Satutus Quo o el “Eye in the Sky” de The Alan Parsons Project

Años más tarde, me interesé por escuchar otros trabajos de Ramones (no todos), pero ninguno me llegó como me llegó el citado, excepto alguna canción suelta como: “Somebody Put Something in My Drink”, “I Believe in Miracles” o “Blitzkrieg Bop”. Pero no es mi estilo. Así que ese álbum de los sueños placenteros siempre fue mi referente y preferente de la banda. 

Dicho esto, el 10 de Febrero de 1989 se cocinaba un concierto de Ramones en la Sala Arena de Valencia sólo unos meses antes de la actuación de Status Quo en el mismo escenario. 

Un directo que se avecinaba interesante con Joey, Dee Dee, Marky y Johnny Ramone. Por supuesto, nadie se esperaba lo que iba suceder en un futuro no tan lejano y ahora valoro notablemente el hecho de mi asistencia y su presencia en ese directo. 

Como siempre, acudimos varios colegas a disfrutar de una noche de rock en la ciudad levantina. Algunos buenos seguidores de la banda y otros no tanto, pero igual de curiosos por no perderse el evento. 

Era mi primera visita a la Sala Arena y quedé sorprendido. Me gustó. No era demasiado grande pero podía albergar fácilmente a más de 1000 personas. Arriba tenía un espacio provisto con barra y una barandilla enfrente desde donde podías disfrutar de un concierto con una buena vista sin demasiados agobios. Abajo era distinto, todo se apretaba más y más, pero vivías el directo intensamente. 

Este en concreto, y pese a estar inmersos en un ambiente excepcional, no me convenció. Sinceramente, y a modo muy personal, esperaba otra cosa. Las canciones se parecían unas a otras como cosa mala. One, two, three, four! ... y comenzaba un tema. One, two, three, four! ... y comenzaba otro casi calcado al anterior. One, two, three, four! … y más de los mismo, mientras un servidor esperaba ansioso a que sonara tan sólo un tema de aquel maravilloso “Pleasant Dreams” del ‘81. Así, hasta el final del bolo sin ver mi pequeño sueño cumplido. 

Eso sí, para los buenos seguidores e incondicionales de la banda este fue un concierto único e inolvidable. Eso no lo dudo. Se lo pasaron en grande. De hecho, esta actuación era la segunda consecutiva, ya que el día anterior también actuaron. Se agotaron las entradas a la velocidad del rayo y mucha gente se quedó con las ganas. Así que este era su segundo directo en dos días (9 y 10 de febrero) 

Y también es cierto que la peculiar presencia de los Ramone en escena fue algo para conservarlo en la memoria. Esa pinta pasota y amacarrada con indumentaria incondicional, adornada con esos flequillos marca de la casa, dejaron una perdurable instantánea en muchas mentes de los asistentes, incluida la mía, ya que tomar instantáneas con cámaras de las de antaño era tarea casi imposible. No por la multitud o por la calidad de la cámara, sino por su conflictivo tamaño, que era un verdadero incordio a la hora de intentar colarla en un evento, y digo colarla, porque si te pillaban una cámara durante el registro en la entrada, tenías dos opciones: o bien volvías al coche a dejarla o bien te quedabas sin ella si tu intención era la de entrar sin querer hacer cola de nuevo. 



Entrada Ramones

viernes, 22 de septiembre de 2017

KREATOR - Castellón (1991)

Por aquellos tiempos, desgraciadamente, la capital de La Plana se encontraba muy distante de acoger cualquier evento metalero de nivel que se terciase.

El interés por la música Metal se centraba en un sector bastante reducido de personas, especialmente en los jóvenes heavy-metaleros que hubiesen dado lo que sea por ver en directo a cualquier banda de esa época, mientras el personal en general, ni siquiera sabía de su existencia. Nombrar a un grupo Heavy en una reunión familiar o entre amigos de otro corte era todo un reto. Nadie iba a saber de qué hablabas y te iba a tocar explicarlo al resto de los presentes entre sus irónicas y burlonas risas de desconocimiento.

Ante ese panorama, pues ya veis, no es que hubiese demasiado convencimiento de que ese movimiento musical fuese a acaparar una pizca de atención de aquel tipo de sociedad. El Metal escocía a ojos y oídos y exaltaba los corazones relajados. No se veía como algo más. Nuestros pelos, pintas y vestimentas espantaban.

Pero la presencia en Castellón del Pub Manowar abrió un camino de esperanza Metalera a la cual mucha gente se fue aferrando creyendo que algún día nuestro estilo musical llegaría a reconocerse como merecía. Era una ilusión que muchos teníamos y que años después se fue convirtiendo en realidad. El triunfo de Lordi en Eurovisón 2006 fue la guinda del pastel, un reconocimiento general procedente del voto de los ciudadanos europeos, que además, supuso que el país vencedor obtuviese el récord de puntos de la historia del festival. La gente descubrió que los monstruos asustaban, pero no mordían.

El concierto de Kreator en La Pérgola de Castellón fue de las primeras apuestas fuertes que desenmascaró la fuerza del Metal en nuestra provincia. Hasta entonces era casi impensable que eso pudiese suceder, pero sucedió. La banda germana vino a la capital de La Plana a presentarnos ni más ni menos que su “Coma of Souls”, acompañados como teloneros por sus compatriotas Risk (banda desaparecida en 1993) y los alcireños Obscure, una banda de Death Metal hasta entonces desconocida para nosotros que cumplió con creces encima del escenario. Nuestros paisanos abrieron el camino a una noche para recordar.

Risk, aunque era una buena banda, también eran bastantes desconocidos y se reflejó en que pasaron sin pena ni gloria por La Pérgola, ya que la gente apenas conocía sus canciones. Pero no hicieron un mal concierto. Se portaron. En la entrada no aparecen porque fueron incorporados al evento in extremis.

Llegada la hora de que el cabeza de cartel apareciese en escena, se podía ver una multitud apelmazada frente a las barras del local intentando conseguir esa bendita cervecita que te refresca tanto entre descansos. Una tarea que se tornó complicada, pero que sirvió para reencontrarnos con gente y excompañeros de mili con los cuales pudimos compartir algunas de las sensaciones que estábamos viviendo esa noche.

Kreator salieron a matar. Estoy seguro de que nadie salió descontento de allí esa noche. Creo que con la presencia de Petrozza a tan sólo unos metros de nosotros la gente ya se sentía complacida, pero poder sentir la aplastante y demoledora “People of the Lie” en tu terreno, fue como vivir un sueño. Los cientos de cuellos y melenas martilleando al unísono me hicieron sentir como en otro planeta.

Los germanos repartieron las delicias que todos esperábamos y el recinto de La Pérgola fue testigo de ello. El Metal en Castellón iniciaba un nuevo ciclo poco antes del Summer Trash Festival en el verano de ese mismo año y tan sólo unos meses después del concierto de Running Wild, Rage y Fuck Off en Burriana. Definitivamente, se había descorchado la botella.


Entrada

martes, 1 de noviembre de 2016

Festival Metal San Isidro 1989 - Madrid

Sí, hablamos un poco del festival de San Isidro 89 en Madrid, pero antes nos situamos en la historia para centrarnos, porque la coincidencia lo requiere.

A finales de los ’80, el pueblo de Onda tenía el privilegio de disfrutar de excelentes partidos de fútbol sala en el Pabellón Municipal. La empresa Azseder, más tarde llamada Navarti, disponía de un equipo de primera división. 

Azseder Onda (poco después derivando sus jugadores a Macer Almazora, Pozo Murcia y más tarde… a Playas de Castellón) estaba en lo más alto de la tabla clasificatoria, disputándose el título de Liga año tras año durante varias temporadas en una única y gran época para el fútbol sala de nuestra localidad.

Durante esos maravillosos años los miembros de la peña de amigos aficionados autodenominados `Los Ultra-Patos´, fueron quienes más arroparon al equipo allá donde iba en sus desplazamientos. Incluso el legendario periodista José María García se recreó dedicándonos un artículo en el diario AS no muy amigable. José María era un provocador nato en aquella época y fuimos víctimas directas de sus comentarios. Aun así, fue todo un orgullo para nosotros haber sido cebo de sus críticas.

Se creó un lazo de unión entre el equipo y esos leales aficionados que difícilmente el tiempo la podrá borrar. Pato, Marabú, Ferreira, Ángel, Vicentín, Casanova, Olegario y otros tantos, fueron quienes nos hicieron disfrutar de lo lindo en cada partido, ganasen o perdiesen. Eran grandes con el balón en sus pies y fuera de la cancha.

Azseder Onda

El nombre de la peña se tomó en honor al jugador “Pato”, un jugador de gran carácter que también jugó en la selección española de fútbol sala. Era un terremoto. Su impetuosa personalidad lo hacía especial.

Aquí está el carnet de la peña (por llamarlo de algún modo). Se conserva un poco deteriorado pero existe jeje, que es lo esencial. Por la parte trasera se ven las firmas de todo el equipo, donde se pueden apreciar los garabatos de todos ellos debido a que firmaron en el autobús en marcha durante uno de los viajes.


Carnet Ultra-Patos (Side A)

Carnet Ultra-Patos (Side B)

En cierto momento durante el campeonato de Liga se dio que, Azseder Onda, debía desplazarse a Madrid tres veces seguidas en sus tres siguientes visitas a domicilio. Torrejón de Ardoz (en dos ocasiones) y Coslada fueron los lugares donde se disputaron esos tres partidos.

Los dos primeros fueron contra Marsanz Torrejón y Redislogar Cotransa. El tercero fue contra Interviú Lloyds y fue el que marcó diferencias.

El asunto es el siguiente:

El sábado 20 de mayo de 1989 se celebraba en Madrid un festival Metal en La Casa de Campo en el que participaban los siguientes grupos:

· Lancelot, Kreator, Raven, Sangre Azul y Barón Rojo.

Una entrada costaba 500 pesetas (3€ de los de ahora). Ver para creer.

Entrada Festival - Casa de Campo

Por otra parte, el partido contra Interviú Lloyds se disputaba al día siguiente, concretamente el domingo 21.

Ambas fechas eran idóneas para un servidor porque el equipo se desplazaba a Madrid el sábado y al día siguiente se disputaba el partido. Por lo tanto, la jugada salía redonda, ya que los aficionados viajábamos en el mismo autobús que los jugadores y en este caso me ahorraba el viaje para ver el festival del sábado, puesto que el equipo viajaba ese sábado hacia Madrid y pasaban la noche en un hotel hasta el domingo.

Algún coleguilla Metalero que no formaba parte de ese grupo de aficionados supo pronto sobre el evento musical y me comentó que quería acudir. Evidentemente, contesté que yo iba con el equipo de fútbol sala, pero también le comenté que si se comprometía a venir al partido de Azseder vs Interviú del domingo, podría hacer algo para que viniese en el autobús con la afición. Y le pareció bien. Se comprometió.

Pero... lo que pasa, que luego se apuntó más gente y al final fueron ocho o diez Metaleros en el autocar. Eso sí, todos tuvieron que comprometerse en acudir al partido del domingo para animar al equipo, pues de lo contrario, mi esfuerzo para conseguir meterlos en ese autobús quedaría obsoleto de confianza ante el mister y ante el propio equipo. Es decir, les salía el viaje gratis con esa condición. Hasta ahí todo perfecto, excepto alguno que intentó faltar a su palabra en el último momento.

Pero lo sorprendente fue al día siguiente del festival cuando nos dirigimos hacia el hotel donde estaba ubicado el equipo. Fuimos a esperar a los jugadores para darles ánimos antes de partir hacia el Pabellón Polideportivo de Coslada.

La sorpresa surgió cuando apareció uno de los jugadores y nos dio la siguiente información: “no sé por qué, pero me he enterado de que el mister no quiere que entréis al pabellón”. “¿CÓMO?”, le respondí, “eso no es como habíamos quedado. Además, hemos estado paseando por Madrid durante el resto de madrugada en dirección hacia el hotel sólo por hacer tiempo y por no caer rendidos tras el evento musical, no íbamos a alquilar habitaciones para 4 o 5 horas si podíamos dormir en el autobús de vuelta a casa. Incluso nos ha dado tiempo de almorzar para coger fuerzas. ¿Y ahora nos dice eso?; pues no, no lo entiendo ni vamos a hacerle caso. Vamos a entrar a ese partido. Él no es nadie para prohibirnos la entrada, y menos sin dar una explicación”.

Luego deducimos que, posiblemente, no quisiera exponernos sus motivos directamente porque imaginábamos que esos motivos no serían otros más que nuestros característicos atuendos festivaleros. Ciertamente no lo supimos, pero nunca le encontré una lógica al asunto, porque la que imaginamos como posible era ilógica y discriminatoria.

Todos nos ofendimos con el mensaje del entrenador, pero todos decidimos finalmente entrar al pabellón, que es como habíamos quedado. Y así fue.

Un servidor es quien solía portar el bombo dándolo todo durante el partido (llagas en las manos incluidas). Solía salir afónico casi siempre. Así que decidí castigar de cierto modo al entrenador permaneciendo la primera parte del encuentro sentado, callado y escondiendo el bombo entre las butacas, igual que callaron el resto de Ultra-Patos y Metaleros que venían en el viaje.

En la segunda parte sí saqué el bombo y todos animamos por no hacerles el feo a los jugadores, pero el equipo perdió.

Todavía no sé realmente qué le pasó por la cabeza al entrenador para decir eso por sorpresa mañanera, pero él fue el único que desmotivó a muchos y quien creó ese ambiente áspero que se respiró durante toda la jornada.

Respecto al festival, fue algo más normalito de lo que esperábamos. Celebrado en una vaguada de La Casa de Campo donde, desde lo alto del anfiteatro natural, se divisaba un ambiente agradable con bastante gente.

Sangre Azul y Lancelot apenas los había escuchado y no me hacían demasiada ilusión, y tampoco me gustaron sus directos. A destacar... los pelos cardados.

Los Barón Rojo todavía estaban en sus tiempos gloriosos y gustaron a la peña con sus inmortales himnos. Barón eran Barón.

Raven eran prácticamente unos desconocidos para algunos y sonaron tan raros como nos tenían acostumbrados a otros, especialmente a los fans que seguíamos a la banda británica tan de cerca por aquél entonces. Una banda trío muy peculiar.

Kreator fueron todo un bombazo para nosotros, los que de verdad nos movieron el interés para acudir a la cita. Y no nos defraudaron. Presentaban su “Extreme Aggression”, por lo que podéis imaginar la tralla que desprendieron los altavoces. Brutales.

Como detalle comentar que aún recuerdo cuando el presentador del festival cogió el micro para decir: “¡EL MADRID Y EL ATLETI HAN EMPATADO A 3!”. Y todos parecieron contentos por el clamor general que se oyó al unísono. Claro, pensé, estamos en Madrid y ninguno de los dos ha perdido. Esa es la sensación que me dio, sensación de una satisfacción deportiva local que no descafeinó la fiesta a nadie, ni siquiera a los asistentes aficionados a otros equipos que supongo que, debido a ese empate, quedarían también satisfechos.

La vuelta a casa fue de silencio sepulcral por tres motivos: la derrota del equipo, el enfado con y del mister y la dormida que nos debía la noche anterior.