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viernes, 13 de julio de 2012

Melenas al viento

De sabido es que cualquier persona de cualquier tipo puede llevar o no el pelo largo. Pero es precisamente el sector Metalero el que abarca mayor volumen de adeptos en lucir las melenas al viento.


Ya en los años 60, en puro despegue del Rock en el mundo, The Beatles se hacían llamar (al menos en nuestro país) "Los melenudos"  por el aquel entonces intenso volumen de sus cabellos, y no por su gran largura. 

A partir de ahí comienzan a abundar las melenas en el sector Rockero y cada vez estas adquieren más longitud. Hippies y Reggaeros eran otros sectores de la sociedad muy propensos a llevarlo largo, pero la obsesión de los Rockeros por conseguir una gran melena cogía mucha más fuerza. 

Si nos remontamos a los verdaderos inicios de los Quo, cuando todavía se llamaban The Spectres en 1962, ya podremos observar como la tendencia a dejarse la melena algo más larga era evidente. 

Sobre 1967-68 ya había grupos como The Sweet que se atrevían a lucir una media melena, o los propios Status Quo, que poco tiempo después de haber adquirido su denominación actual del 67, ya lucían melenas muy considerables que dejaban anticuadas las melenitas de The BeatlesThe Sweet en muy pocos años. 

Así que pronto, y progresivamente durante los siguientes veinte años, comenzaría una carrera sin cuartel entre los más fieles del sector por conseguir la melena más contundente.
Pero… ¿todo esto era una simple moda pasajera o era un sentimiento o un nuevo gusto que adquirías a causa de que el Rock ayudaba a identificarte mientras el orgullo de saberse catalogado como Rockero recorría tu cuerpo gustosamente?. Pues tanto una cosa como la otra son ciertas... según de quien hablemos, pero hay otras razones por las cuales algunos Rockeros también llevan el pelo largo, y entre esos… estoy yo (al menos hasta que pueda llevarlo).

Cierto día, mientras celebrábamos lo que aquí en España llamamos una comida de empresa, hubo un señor buen amigo de nuestro jefe que me lanzó una pregunta. Para algunos una pregunta muy normal e inocente, pero para otros... NO. Y menos si va acompañada de una sospechosa y ligera sonrisa. La pregunta fue la siguiente (y narro literalmente):

"escucha... ¿tú llevas el pelo largo y esas botas militares porque eres Heavy?"

Mis neuronas se rebotaron entre sí rápidamente y la ofensa indirecta/directa caló de lleno en mi ser. ¿Por qué?, esta fue mi medio airada respuesta:

"¿acaso piensa usted que todos los Heavies llevan el pelo largo?, pues está muy equivocado, ya que los que llevan el pelo corto, que también les gusta el Heavy, son tan Heavies como cualquiera de los melenudos. Pero a mí, aun sin dejarme mis padres llevarlo a mi gusto hasta ser mayor de edad, me gustó mucho antes el pelo largo que el Heavy Metal, para ser más exactos, desde los 7 añitos. Simple estética. 

Y casualidades de la vida, resulta que casi 7 años más tarde también me gustó la música Heavy. Las botas militares son cuestión de comodidad de calzado y gustos, como el que tiene usted al calzar esos zapatos tan raros e incómodos, ¿lleva usted el pelo corto engominado y esos zapatos porque es Pijo?". Y quedó mudo hacia mí para el resto de celebración.

Qué maravilloso es para algunos de nosotros los Metaleros que la vida tenga esos caprichos músico-estéticos tan coincidentes, ¿verdad? 


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lunes, 6 de febrero de 2012

Un chasco en Murcia


Hacía cierto tiempo que teníamos ganas de ver a los finlandeses Lordi, especialmente después de su espectacular victoria en el Festival de Eurovisión de 2006. 

Y en pocos meses llegó el momento de poder disfrutar de una de sus actuaciones. Era la del sábado 14 de octubre del mismo año y venían a Murcia, región en la que mayormente nos gustaba gozar de este tipo de eventos.



Seguíamos casi diariamente la web que iba informando sobre el acontecimiento. Los teloneros eran Uzzhuaïa, banda algo más Hard-Rockera de identidad española.

Poco a poco se acercaba la fecha y cada vez estábamos más impacientes de que llegase el día. 

Aproximadamente una semana antes compramos las entradas a través de Internet para evitar el riesgo de llegar a taquilla y que estuviesen agotadas.
  
El día anterior, de buena mañana, estuvimos viendo la web para saber si había alguna novedad de última hora; ya se sabe que con esto de los desplazamientos largos hay que asegurarse de que el evento no ha sufrido ningún contratiempo, sobre todo, por posible cancelación por parte de algún grupo, caso que no es la primera vez que sucede. Pero todo estaba bien.
Teníamos programado salir de ruta nada más comer, más o menos sobre las 15:00 h. Lo preparamos todo por la mañana para no perder tiempo después de comer y así poder marcharnos en cuanto soltásemos los cubiertos. ¡Todo perfecto!, pues a comer y… ¡de ruta para Murcia!.

El viaje con mi esposa fue magnífico, como todos, pero este un poquito más, ya que estuvimos todo el viaje bromeando y riendo e incluso paramos alguna vez a grabar un vídeo graciosillo como el que grabamos en una gasolinera abandonada donde aparecía un cartel en el que decía: “Abrimos todos los días”. Y claro... pues nos montamos la bromita. Estábamos graciositos los dos J.

Llegamos a Murcia y comenzamos con la búsqueda del local en cuestión (sin GPS). Nos costó un poquito encontrar la sala donde se iba a celebrar el evento, la Sala Gamma. Era nuestra primera visita. Dando vueltas buscando el local, pasamos varias veces de largo la pequeña calle donde se ubicaba la sala, hasta que dimos con ella tras nuestra incesante y apresurada búsqueda, ya que la hora se nos estaba echando encima y no se veían peludos por ninguna parte que nos orientasen con su presencia a encontrarla (cosa extraña). 

Pero al fin la encontramos, nos metimos en la calle adentrándonos en la pequeña replaceta que hay frente al local, y paramos el vehículo. La luz del letrero exterior de la sala estaba apagada. Coches había dos o tres… y el nuestro. Gente… sólo una pareja que había dentro de uno de los coches… y nosotros. El pulso comenzó a acelerárseme por momentos y mi mujer miraba con extrañeza mientras giraba el cuello mirando hacia la entrada, y me dice: "la puerta está cerrada. No se ve luz". ¡¡¡BOOMMMMMMMM!!!, menudo latido asalta-pectorales me pegó el corazón, vamos, que se me puso a máximas revoluciones. 

Nos quedamos mirándonos con cara de idiota, mientras sientes que te brota un ardor en el rostro que notas como se te ponen los mofletes de Heidi como adorno. En eso, vemos un cartel blanco en otra puerta tras una verja cerrada. Bajé del vehículo, recorrí unos metros hasta la verja y alumbré con el mechero estirando el brazo a través de ella, y leí: Lordi SUSPENDIDO por enfermedad del cantante. 

¡INCREÍBLE, PERO CIERTO! (el día después nos enteramos que no fue él el único enfermo). Así que… casi 400 km. para ver una hoja de papel destroza-ilusiones y chafa-viajes y encima… lúgubre como ella sola. Enseguida giré la cabeza y le hice un gesto a mi mujer, gesto que entendió más que de sobra por la cara desencajada que se me quedo, igualita que la suya. Así que nos fumamos un cigarrillo dentro del vehículo, un cigarrillo entre un silencio sepulcral, entre bruscos y entrecortados soplidos para bajar el ansia, entre un alud de auto-manoseos de cabeza que mientras la frotas pareces intentar cerciorarte de que no es una pesadilla lo que te está ocurriendo; pero sí, te ocurre.

Ya que estábamos en Murcia podíamos haber pasado la noche allí, que garitos Metaleros los había suficientes, pero fue tan notable el bajón que nos pegó a los dos que decidimos volver a casa. Nada pudo consolar de nuestra decepción. Así que… 400 km. más de propina... y a casita.

Allá sobre las 01:00 de la madrugada llegamos a Onda, y tras recordar que en el Pub Troncs de Tales se había organizado un pequeño concierto para ese mismo día, pues decidimos subir para intentar aliviar un poco nuestras penas. Cuando entramos por la puerta a más de uno se le quedó la cara destornillada, ya que casi todos los que solían frecuentar ese pub sabían con anterioridad de nuestro programado viaje a Murcia y también sabían que el evento que íbamos a presenciar comenzaba sobre las 22:00 h. ¡y era la 01:00 h.!. Nos miraban como cosa extraña, como si hubiésemos aterrizado con una nave espacial ante ellos. "¿Qué hacéis aquí?", nos preguntó el primero con el que entablamos conversación. Todos sabéis la respuesta L L L

Lo cierto es que, días después de esa fecha, Lordi tenían más conciertos en España en ese mes de octubre, concretamente en Madrid (día 18), Barcelona (día 19) y Bergara (día 20), todos ellos días laborables que nos hacían imposible una escapada de tantos km. Por eso mismo elegimos en su día acudir al de Murcia. Además, tampoco era completamente cierto que actuasen, ya que no se sabía si estarían en condiciones para esas fechas. Así que… todo el gozo en un pozo.

Sobre haberlos visto posteriormente, todavía no se nos ha ido ese sentimiento de “planchado al vapor” que se nos quedó.

Fue como cuando ves un concierto que se te queda marcado para siempre por su espectacularidad, pero en este caso, se nos quedó marcado por la espectacularidad del puñetero e inesperado disgusto. 

Al final pudimos verlos en el Lorca Rock 2008, del cual os cuento próximamente.

lunes, 16 de enero de 2012

Nunca dejes un disco

Antiguamente, cuando alguien amaba verdaderamente la música, de vez en cuando se solía comprar algún que otro disco para añadir a su propia colección, eso siempre que pudiese permitírselo su trabajo (si se tenía) del cual se dependía para poder adquirir la cultura musical deseada por cada cual. 

No hablo de grandes ricos o pobres, sino de gente trabajadora y muy normalita que era lo que abundaba por aquellos tiempos en el país y que su ilusión, al cobrar el salario de cada mes, era la de poder pasar un buen rato en cualquier tienda buscando un nuevo disco para ampliar dicha colección, una costumbre que, tras el asentamiento de Internet en nuestras vidas y la proliferación tan descontrolada del pirateo musical, dejó de existir casi por completo.

En mi caso, comencé pidiendo algún disco a mis padres en ocasiones muy puntuales, como para regalo de cumpleaños, o me los compraba con los ahorrillos de mis pagas, ya que entonces todavía no tenía la edad legal para poder trabajar y poder conseguirlos por mis propios medios. 

Unos años más tarde comencé a trabajar y a partir de ese momento tuve la posibilidad de poder comprar al menos uno o dos discos al mes sin hacer ningún gasto excesivo ni desproporcionado. Así que comencé mi particular maratón buscando música Heavy-Rock.
Desde el principio, cada uno de los LP´s o MC´s que compraba pasaba a formar parte de mí como si de mi piel se tratase. Momentos y situaciones de mi vida quedarían en mí impregnados de ciertos temas, temas que todavía perduran y perdurarán para siempre en mí sentir. Así que, pronto comprendí lo que realmente significaba amar a cada uno de esos discos casi como a mi propio ser.

Granito a granito la colección se iba ampliando. Pero los amigos para pedirte prestado alguno de ellos también iban en aumento. Al principio vas dando largas, bien olvidándote intencionadamente de la petición, o bien despistando al solicitante con algo distinto que le hiciese olvidar el asunto. Luego, tus amigos van cogiendo más y más confianza en sus posibilidades y cada vez son más frecuentes e insistentes sus demandas. Hasta que llega un punto en el que decir NO parece que suena a egoísmo o incluso a mal amigo, y al final… acabas cediendo.
"Déjamelo que me lo grabo". Esa es la frase por excelencia, a la que tú respondes: "ya te lo grabo yo", y él te replica: "no, déjamelo que ya me lo grabo yo, tranqui" (y eso… cuando sabían de sobras que uno ha grabado cientos de MC´s a decenas de conocidos (al menos en mi caso). ¿Por qué será?. Entonces le comentas con una sensación como de estar bobo: "bueno, pues en cuanto lo tengas me lo devuelves ¿vale?". "La semana que viene te lo devuelvo, tranquilo"; es lo que te suelen responder. 

Y llega la semana que viene y preguntas: "¿ya lo tienes grabado?", a lo que te contestan: "todavía no he podido… bla, bla, bla", lo cual se traduce en… ¡ESPÉRATE SENTADO!, porque a partir de entonces recuperar ese tan amado disquito se convierte en toda una odisea. Después, sin ya ni siquiera preguntarle por la vergüenza ajena que te causa, van pasando las semanas viendo casi a diario a susodicha persona sin que tenga el menor atisbo de comentarte algo al respecto y cada vez se hace más “el sueco” cuando te vuelve a ver. 

Hasta que al final llega una situación incómoda para ti, pero muy poco para él, que conlleva a un momento en el que debes de hablar enserio con esa persona, porque el disco lleva ya más de un año en su poder sin ninguna intención de ser devuelto ni a corto, ni a medio, ni a largo plazo.

Por fin, y fruto de tu constante insistencia, llega el día que lo convences y te devuelve el disco (para no oírte más) con muy mala cara como si fueses tú el culpable de la situación y casi haciéndote sentir un egoísta impaciente. Pero es que encima… ¡el disco vuelve rayado!, lleno de deditos marcados en cada surco y con los cantos de la portada hechos polvo. Ya no te cuento si le dejas una MC. Eso si antes no te lo pierde dejándoselo a otro amiguito suyo sin tu conocimiento ni consentimiento, el cual se convertiría en el tercer y no último eslabón de la cadena.
Pero lo más sorprendente de todo esto, es que después de un año todavía no se haya grabado el disco; ¡que extraño! ¿no?, a ver si no pensaba en devolverlo…

Por aquel entonces, los buenos aficionados a la música se solían intercambiar los discos con el fin de grabarlos en MC y así poder disfrutar de más música con menos dinero. Con estos no había ningún problema, ya que cada coleccionista ama sus discos y siempre cuidará de los tuyos como si fuesen los suyos propios, más aún si tú tienes alguno suyo por intercambio.
Los otros no tan aficionados, pero que les gustaba también la música, eran los que se dedicaban a hacer ese tipo de peticiones de prestado, tal vez porque veían más barato y cómodo el pedir el disco antes que comprárselo o comprar otro para intercambiar (para qué gastarse un “clavo” si el colega de turno ya lo hace por mí).  

Así pues, con todo esto aprendemos que lo mejor es que, salvo por algún remirado intercambio puntual, NUNCA DEJES UN DISCO, hazlo por ti y por tu colección, así tendrás la opción de conservar bien tus discos… y a tus “amigos”.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Iron Maiden "The Number of the Beast" Dibujo (LP - 1982)

El nivel al que llegó este disco en su época es para enmarcar sin ningún tipo de duda.

Los privilegiados que pudimos disfrutar de su portada en LP tal como se lanzó el disco a la venta (y que seguro todavía conservamos), disfrutamos también de los inicios de Bruce Dickinson con Iron Maiden, y además, gozamos y formamos parte de la gran oleada de fans que los Maiden consiguieron hacer suyos con este espléndido trabajo.

Es de los discos imprescindibles en cualquier colección de cualquier Metalero que se tercie, le guste el estilo que le guste. No hay excusas. Desde el primer tema, hasta el último, no hay hueco para distraerse ni un ápice.

La puesta en escena que llevaban en la gira `The Beast on the Road´ de 1982, creaba una adicción irresistible para cualquier Heavy que se cruzase ante ellos, y la vitalidad de todos y cada uno de sus componentes era envidiable.

Ese disco despertó al Heavy Metal, que todavía no había arrancado con la fuerza necesaria como para consolidarse definitiva y plenamente en la escena musical mundial pese a que ya existían grandes bandas, como lo eran entonces Judas Priest, AC/DC o Black Sabbath, que ya llevaban tiempo intentando lograr ese reconocimiento, y que aunque más tarde sí, por aquel entonces no lo consiguieron a tan gran escala como lo hicieron los Maiden con este gran bombazo.

Tal fue la admiración por la banda y por sus portadas que un día decidí dibujar a lápiz al Eddie de la portada de éste magnífico LP.

Dibujarlo me costó exactamente 3 horas y 5 minutos. Al principio empecé a dibujarlo a solas en el local que teníamos para reunirnos los amiguetes (el Club Six), pero cuando iba cogiendo forma el monstruito mis colegas fueron fijando sus ojos en él, situándose interesados a mi alrededor mientras yo continuaba dibujando.

Cuando terminé sólo les faltó aplaudir tal como iba alejando el dibujo de mi cara, extendiendo el brazo para poder observar bien el efecto final.

La verdad es que al principio no pensé que pudiese conseguir un buen dibujo, ya que Eddie estaba plagado de nervios y músculos que, obviamente, veía más que difícil poder representar en el papel. Pero al final mi esfuerzo y mi insistencia tuvieron su recompensa.

Aquí les dejo ese dibujo, pero hay que hacer una aclaración importante al respecto: el dibujo lo realicé en una hoja de libreta grande con cuadrículas. Ya en casa, y para que no se perdiese, lo enrollé como un pergamino y lo escondí en la caja de carga de un camión de juguete que se estilaba en aquellos años, el famoso Pegaso de Rico.

Un tiempo después, lo saqué e hice fotocopias de dos tamaños inferiores al de la hoja original para regalarlas a gente que me lo pedía después de haberlo enseñado a algunos de mis colegas, y luego lo volví a meter en ese camión. Hasta que llegó un día que desapareció, no sé si por mi culpa o por la de otras personas, pero la cuestión es que desapareció.

Y gracias a que conservé en otro lugar una copia tamaño cuartilla de aquellas que regalaba, la cual ahora puedo mostrarles. Pero, al mismo tiempo que con gusto, la muestro también con gran tristeza de que no sea aquel maravilloso original.

Se puede apreciar el color que ha adquirido el papel con el paso del tiempo, los pliegues que en su día se hicieron al doblarlo, las imperfecciones por ser fotocopia y la marca de las chinchetas de tenerlo clavado en la pared.


Eddie

sábado, 10 de septiembre de 2011

Rótulos de grupos Metal

Todos los buenos Metaleros sabemos que cada grupo de Metal dispone de su propio rótulo identificativo. Es un gozo incomparable cuando cualquiera de nosotros nos quedamos observando esas letras tan bien creadas por sus autores y que deslumbran a la vista. Los autores tienen con ellos una capacidad envidiable para conseguir llamar la atención de cualquier Metalero.

Existen de todos los tipos que uno se pueda imaginar, y por muchos que existan, siempre aparecen más, que de nuevo lograrán llamarnos poderosamente la atención. 

Recuerdo a un compañero de “mili” (F.P. Moscardó), un buen tipo de la ciudad de Xàtiva al que hicieron cabo. Un día se trajo al cuartel una libreta en la que había cientos de esos letreros dibujados sin calca por él mismo que me dejaron atónito por la belleza y perfección con que los había dibujado. Parece ser que se dedicaba a buscar en revistas para luego copiar a pelo cada uno de ellos. Un fenómeno.

Mucho antes de esto, con tan sólo 13 añitos, recuerdo que en clase siempre me gustaba sentarme en las últimas filas para pasar desapercibido por el profesor y así poder dibujar ese tipo de letreros en las últimas páginas de todas y cada una de mis libretas. Me quedaba en blanco dibujando mientras el profesor daba la clase, e intentando llenar toda una hoja sin repetir modelo. De muchos de ellos me inventaba a mi antojo el tipo de letra, pero los de AC/DC y Iron Maiden los dibujaba idénticos, y de hecho, los sigo dibujando exactamente igual que el original, porque de tanto observarlos cuando escuchaba sus Long Plays, se me quedaron grabados en mi cabeza tal cual y para toda la vida.

Tal fue la obsesión que tuve con ellos que los dibujaba allá por donde pasaba, incluso los rotulé en mi chaleco vaquero de manga recortada con un rotulador permanente de esos de punta gorda y ocupaban toda la espalda de hombro a hombro y de costado a costado.

Hasta que un día, se me ocurrió dibujarlos en la parte trasera del asiento de uno de los autobuses que cogía todas las mañanas para ir al instituto. Tan sólo me hicieron falta 14 km. para dejarlos perfectos mientras el autobús marchaba hacia su destino y sin siquiera temblarme el pulso con los baches. Menudos letreritos dejé en el asiento, dos palmos de letrero por cada grupo que destacaban a distancia como una obra de arte. Llegué a mi parada, bajé del vehículo y me fui a clase tranquilo y orgulloso de haber dejado mi estampa en el autocar, incluso pensé que le gustaría a quien lo viese.

Pasé todo el día en el centro educativo, y al terminar las clases, regresé de nuevo a casa. En cuanto entré por la puerta me enganchó mi padre por banda sin haber dicho ni hola: "¿quién ha pintado esos letreros en el autobús?", me dijo con cara de muy mala leche; "¿qué letreros?", pregunté con las piernas temblorosas. "Tú ya sabes qué letreros, has sido tú ¿verdad?, dilo". "¡Coño!", me dije para mis adentros, "¿cómo es posible que sepa que he sido yo?, si no se ha movido del pueblo, ni tampoco iba en el autobús… no lo entiendo"; "ya sé, pensé, alguien que él conocía iba en ese bús y se lo ha contado porque me vería hacerlo; qué putada, tendré que reconocerlo, no me queda más remedio". Y es lo que hice. "Si papá, he sido yo, pero creía que no pasaría nada si los dibujaba, por eso lo hice", le dije. Claro, evidentemente, menudo paquetón me dio después de escuchar mis palabras, vamos, que casi se queda sin saliva.

Al día siguiente volví a la estación a coger de nuevo el autobús para ir a clase. No era el mismo del día anterior, pero el conductor sí. En cuanto subí por las escaleras de acceso, allí estaba el tipo con cara de pocos amigos mirándome fijamente; pasé por su lado mirando hacia el suelo y me dirigí a sentarme. No me dijo nada pero… ¿por qué narices me ha mirado así ese tipejo?, me pregunté, ¿es que acaso sabrá también que he sido yo el de los letreros?


Señores, la respuesta es sí, lo sabía, claro que lo sabía, y tanto que lo sabía. ¡EL CHALECO ME DELATABA! ja, ja, ja, ayyy, ignorante de mí.