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jueves, 1 de noviembre de 2012

POSSESSED "Seven Churches" (LP - 1985)

Con permiso de Venom, a los que muchos catalogaban en aquellos años como banda de Speed Metal (el Black todavía no existía como tal, pero Venom fueron la influencia clave para que naciese ese género con su disco `Black Metal´de 1982), y Celtic Frost, que no se definían del todo como un grupo de puro Death, Possessed lanzaban su primer disco `Seven Churches´ al mercado con Roadrunner Productions y es catalogado como el primer álbum de Death Metal de la historia, este sí, sin lugar a dudas. 

Personalmente, pienso que el `Morbid Tales´ de Celtic Frost podía haber ostentado ese puesto en 1984, aunque luego demostraron claramente que su estilo estaba algo más desenfocado del Death.

El plástico nos deja diez cortes brutales que se te meten en la cabeza como el sonido de un taladro. Guitarras agudas rozando la estridencia, más una batería veloz de ritmos persistentes, se entremezclan con la voz desgarradora del vocal/bass Jeff Becerra formando un cóctel letal.

Cuando adquirí tal joya, sin saber ni siquiera quienes eran Possessed, y menos aún de la reliquia que estaba añadiendo a mi discoteca, recuerdo que para traducir los títulos de las canciones al español no me hizo falta coger el diccionario:

Side A: `The Exorcist´, `Pentagram´, `Burning in Hell´, `Evil Warriors´, `Seven Churches´.
Side B: `Satan´s Curse´, `Holly Hell´, Twisted Minds´, `Fallen Angel´, `Death Metal´.

Eso es lo que leí en la contraportada del Long Play mientras lo inspeccionaba por ambos costados incrédulo. Y sin más dilación, fue el que elegí de entre los cientos que había en esa estantería con Metal de importación. Sabía que algo diferente se escondía entre los surcos de ese vinilo y la curiosidad por saber hasta dónde iba a llegar su descarga Metalera me carcomía por dentro. 

Además, el título y esas letras infernales de llama roja del logo de Possessed en la portada, adornadas con ese rabo diabólico y la cruz invertida de color blanco que resaltaba sobre fondo negro, casi te atraían como su mismo nombre indica, sobre todo por la contundencia visual que despertaba ese tipo de rótulos hacia el sector Metalero de la época aunque luego muchos se desmarcasen de ese nuevo estilo musical.

La escucha de este disco es algo pesada y aplastante para el oído, incluso pienso que se tarda varias escuchas en entender su brutalidad musical. No hay respiro para los tímpanos ni para el cerebro. Pero lo más fuerte de todo es haberlo escuchado en 1987, que fue cuando lo compré. No se lo pueden imaginar si no lo escucharon por entonces. Yo no terminaba de creerme lo que escupían los altavoces. Las caras y las reacciones de mis colegas, cuando cierto día los invité a escuchar el disco, fueron dignas de grabarlas en vídeo.
Sobre ser un trabajo muy sólido, atronador y tener una reputación envidiable, quiero destacar un pequeño pero que se acentúa bastante tras el paso de los años: la escasez de sonidos graves contundentes, que en mi opinión, hubiesen amenizado notablemente su escucha logrando suavizar un poco los agudos, vigorizando así la contundencia del sonido del bombo y del bajo. Pienso que de ese modo se hubiese logrado algo más de consistencia y dureza en los temas. 

Tengo claro que el sonido ha evolucionado muchísimo desde entonces y que nunca podrá sonar un disco de los ´80 como uno de 2010, pero los ecualizadores ya hacían milagros en aquellos tiempos, y aun así, siempre eché en falta en la raíz del disco los sonidos graves de gran calado, porque el ecualizador nunca terminó de curar bien ese pequeño fleco.

Un disco muy entretenido que te trasladará a las tinieblas durante unos 38 minutos y te sacude los oídos y las neuronas como una batidora, pero vale la pena sufrirlo. Eso sí, pínchalo cuando no estés muy estresado, porque si no… te chirriarán los dientes.

Ojo para los más Power y Hardrockeros porque pueden espantarse.

Calificación: ****

domingo, 7 de octubre de 2012

La family del Rock Metal

El Rock cogía mucha fuerza a comienzos de la década de los ´60. Se catalogaba por los más carrocillas como un estilo musical de la época casi desorbitado. Lo veían como algo molesto al oído, como una música que mareaba hasta al más pintado. 

Pero a multitud de juventud le ocurría todo lo contrario, se volvían loquit@s por cualquier grupo Rockero que asomase la nariz en la escena musical. Era el BOOM mundial del Rock

Los "batidos" de cabeza ya comenzaban a hacer acto de presencia, aunque todavía estaban algo inmaduros, porque los movimientos no se hacían sacudiendo el cuello hacia delante, se hacían agitando la cabeza a derecha e izquierda, sobre todo las histéricas fans que en aquellos años solían abarrotar cualquier recinto donde actuasen The Beatles o Rolling Stones y que salían de los conciertos desbocadas, con palpitaciones y con sus melenas totalmente alborotadas.

Y una década más tarde, tanto esa música como las sacudidas de melena subían en potencia e intensidad. El Rock evolucionaba, aparecía el Hard-Rock y las melenas ya se sacudían hacia delante. Esos ´70 endurecieron mucho el sonido de las guitarras y de los vocales y el Hard-Rock iba, por decirlo de alguna forma, convirtiéndose poco a poco en Heavy Metal. Pero tanto los Rockeros, como los Hard-Rockeros o los Heavies, seguían formando parte de la misma movida, y aunque todavía algo escasos, no existían discrepancias por los diferentes estilos. Todos eran de "La Family”.

Muñequera Metal
Pero llegó la década prodigiosa de los ´80, década en la que evolucionó el meneo de cuello y el Metal a niveles hasta entonces inimaginables. Aquí ya aparecían estilos nuevos que rompían los esquemas a todo ser viviente: el Speed, el Thrash, el Death, el Hardcore… . Con ello también comenzaron a brotar discrepancias notables entre "La Family Rock-Metalera", acentuándose mucho más en la década de los ´90.  

Esos nuevos sonidos eran rechazados por muchos que se resistían a aceptar que les inundasen sus oídos con más manteca de la habitual. A partir de entonces, ese árbol de estilos origina un abanico extensísimo que abre las puertas a más y más tendencias. 

A fecha de hoy la variedad es tremenda y la cantidad de bandas existentes es prácticamente incalculable, lo que conlleva a que los fans se repartan de tal modo que se hace bastante difícil coincidir en un 50% con los gustos de otro "pariente", incluso se acentúan las diferencias musicales en tal proporción, que se llega hasta odiar a otros estilos de la movida. Esa es la pura realidad.

Por todo ello y pese a convivir con alguien que prácticamente tiene mis mismos gustos, lo cual me satisface enormemente, echo en falta el que a mucha gente de este mundillo tan peculiar le guste seguir escuchando y aceptando los estilos más vanguardistas mientras ocasionalmente recuerdan a los más clásicos, es decir, sin soltar comba y sin excluir a ninguno. Eso es lo que echo en falta, aunque luego se inclinen más por uno u otro, prefieran unos u otros grupos o les guste más vestir de una forma u otra.
Para que se me entienda mejor: es como si todos navegamos en un mismo barco y cada uno se sienta a remar en un remo distinto cada cierto tiempo (por variar), pero sin abandonar ese barco para no tener que navegar en pequeñas barcas en las que habrá menos remos donde cogerse y tan apenas tripulación que te acompañe en la travesía, mientras estas, se van quedando rezagadas viendo cómo el barco nodriza y sus tripulantes se va alejando sacando cada vez más ventaja. 

Y diréis: ¿ventaja en qué?; pues por ejemplo… en tener mucho más fácil el salir contento de una tienda de discos; o en poder disfrutar más asiduamente de un concierto de tu gusto; o en disponer de más opciones a la hora de cambiar de look; o en tener más posibilidades de coincidir en gustos con otro Metalero; ...y en muchas cosas más que me vienen a la cabeza.

Pero tan sólo es eso, una incómoda nostalgia de falta de hermandad Rock-Metalera que no digiero, aunque sí llegue a comprender y respetar. Para gustos... colores, ¿no?

miércoles, 26 de septiembre de 2012

RAWHEAD REXX "Diary In Black" (CD - 2003)

Este es un disco de esos que te deja plenamente satisfecho en cuanto terminas de escucharlo, un potentísimo trabajo de esta magnífica banda alemana de Heavy/Power que nos deleita los oídos de principio a fin con un huracán de Metal del bueno. 

Comenzaron su andadura allá por 1997 y pudimos verlos en vivo en el Festival Rock Machina de Moncofar en el año 2002 presentando su primer disco `Rawhead Rexx´ editado el año anterior.

Pero la banda se va desintegrando después de lanzar su segundo trabajo. Así que este fue su segundo y último disco. Su trayectoria de estudio fue de las más cortas que he visto, y eso que estamos hablando de una banda que desprendía calidad a borbotones. 

Poco después, algún componente entró en Helloween y a otros les perdí la pista. En 2007 los miembros restantes intentaron resurgir de nuevo a la banda, pero, aunque tenían compuestos nuevos temas, no llegaron a grabar por problemas con su discográfica y ese mismo año se vuelven a separar. 

En definitiva, que duraron muy poco, pero nos dejaron esos dos magníficos trabajos que conservo impolutos en mi discoteca. Eso sí, no hay que descartar una nueva reaparición, quién sabe si... (aunque ya en 2012 lo veo algo complicado)
Retomando el CD que nos atañe, nos encontramos con temazos de una fuerza y una energía descomunal. Destacar `Diary In Black´, `Evil in Man´ y `Brothers in Arms´, que te erizan el vello con riffs y ritmos de ensueño, aunque ten por seguro que el resto de las doce pistas que componen el disco no van a dejar que relajes los oídos hasta sus últimos compases. No tiene desperdicio alguno, ni existen canciones de relleno. Además, es extremadamente ameno y muy entretenido de escuchar. 

Todos y cada uno de sus componentes realizan un trabajo incontestable. Pero aparte de la buena labor del batería Dany Loeble y de los sensacionales ritmos y valiosísimas melodías e impecables punteos de guitarra de Rudy Fleck, sobresale el vocalista Juergen Volk, que canta como los soles y tiene unos agudos espectaculares, acompañado en multitud de ocasiones durante el transcurso del disco por unos coros no menos apreciables. 

El guitar-bass del bajista (Face) suena potente, duro, metálico como golpe de lata, no puedes evitar que su peculiar sonido te atraiga como hierro a imán. Para que te hagas una idea, ocurre algo similar con el sonido que sacan los bajistas de Overkill o Manowar con sus respectivos instrumentos.

Así que nos encontramos ante una reliquia que no debería escapar a la escucha de cualquier oído Metalero, especialmente a los de orientación más Heavy. El trabajo lo merece sin duda.


Calificación: *****