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viernes, 16 de septiembre de 2011

VOLUMEN en Osiris

En aquellos años de la evolución de la música Metal en España, existía un grupo de Villarreal (Castellón) que era el único capaz de hacer reunir en sus directos por nuestra provincia a cientos de personas.

Volumen, liderados por el vocalista Ángel Galera, fueron los pioneros en nuestra tierra y marcaban la senda a muchos grupos provinciales que más tarde seguirían sus pasos, aunque sin tanto éxito como el que obtuvieron ellos. Se hicieron con cientos de fans que auparon incondicionalmente a la banda y los animaron a trabajar para estar siempre en la primera línea de la palestra provincial. El unicornio blanco era el símbolo que más les adornó e identificó cara a la galería.

A finales de los ´80, consiguieron hacerse con un hueco para actuar en la discoteca Osiris de Onda, ahora ya desaparecida.

Cuando la gente Metalera se enteró de su inminente actuación, fue un verdadero revuelo inédito en la zona que dejó huella incluso hasta nuestros días. Por aquel entonces no eran nada habituales este tipo de eventos por aquí (exceptuando algún bolo contado) puesto que el Heavy Metal y los peludos estábamos bastante mal vistos e injustamente criticados por la sociedad en general.

Unos días antes a la celebración del concierto ya andaba nervioso y tenso por la proximidad del evento, más todavía cuando yo era cliente del bar de los que entonces gestionaban la discoteca, estando informado en todo momento de cualquier movimiento respecto al concierto.

Por casualidad, un par de días antes a este, mi cabeza pensó: "¿ésta gente tendrá pensado poner Heavy ese día, o ni se les habrá ocurrido que antes y después del espectáculo la gente querrá escuchar Metal?", todo pensando en que en dicha discoteca nunca sonaba ese tipo de música, exceptuando tres o cuatro temas de Rolling Stones, Led Zeppelin y poco más que pinchaban al final de las sesiones para los “cuatro gatos” que a esas horas quedábamos por allí.

Así que decidí hacerles esa pregunta con casi la total seguridad de que no me equivocaba en mis presentimientos. Y así fue, cuando formulé la pregunta me echaron una mirada de reojo, casi ignorándome y como si hubiese dicho alguna locura. En cuanto me percaté de las intenciones, lo dejé bien claro: "pues si no hay nadie para pinchar ese día, me llevaré los discos y pincho yo (entonces no había mucho para elegir, por no decir… nada), que la gente lo que querrá ese día es Metal y no basurilla", que es como algunos le llamaban a ese estilo discotequero por mal que le pese a alguno de la época (ya sabes, esto va para ti fan....., que entonces éramos unos niños). "Nada más faltaba eso; y si no, preparaos a que os revienten la discoteca" (obvio si intentas contentar a una marabunta de Metaleros en un evento como ese con música Disco-Pop; es decir, que aún les hicimos un favor... y de gratis). "Así que, pasado mañana estoy llamando a la puerta una hora antes del concierto". Esa fue mi directa. La mirada de uno de los organizadores fue taladrante, pero no me acongojé y le volví a decir: "si no tenéis a nadie para pinchar allí estaré, acuérdate". 

Cuando salí del bar busqué a un colega (el Jaro) que era la única persona de todo el pueblo que disponía de LP´s en cantidad y que era mi competencia directa coleccionando vinilos Metaleros. Él tiraba más hacia el Thrash y yo más hacia el Heavy, así que pensé que entre los dos haríamos una buena sesión en escala de menos a más.

En cuanto se lo comenté estuvo dispuesto y así quedamos, una hora antes del concierto en la puerta de servicio de la discoteca con 30 vinilos cada uno bajo el brazo.

Y llegó el día. Mi colega y yo puntuales a la cita, mientras observábamos que en la calle Cervantes ya había gente sentada por las aceras esperando la apertura de puertas. Llamamos a la puerta varias veces sin que ésta se abriese y le dije a mi colega: "este tipo no nos quiere abrir porque sabe quiénes somos, pero ya verás como ahora sí que abre". Le pegué cinco porrazos a la puerta que de poco la tiro :) (es broma jeje. 

Mi colega me dijo: "¡madre mía, ya verás cuando salga!, si es que sale". Y en 15 segundos se abrió la puerta. ¡Qué careto nos puso! jajajaja, pero de mi cara salió una sonrisa como un sol, y le dije: "venimos a pinchar como quedamos". Se quedó callado unos segundos mirándonos muy malamente, pero al momento dijo: "¡va, tirar para adentro, tirar para adentro…", y nosotros, para adentro que fuimos.

Nos dirigimos hacia el DJ que, como ya me imaginé, tenían allí para pinchar disco-pop, y le dijimos: "esto es lo que hay que pinchar hoy; en cuanto se abran las puertas aquí estaremos"; y volvimos a la calle para ver el ambiente.

En menos de 30 minutos se habían juntado allí más de 800 personas. - La calle Cervantes llena de Heavies. "¡Lo nunca visto!", le dije a mi colega emocionado hasta las trancas mientras su cara desprendía una sonrisa de oreja a oreja.

Al poco rato se abrieron las puertas y de nuevo nos dirigimos para adentro como un rayo, nos pusimos junto al DJ sin entrar en el habitáculo y comenzó el festival.

En un principio pinchaba el de siempre, mientras nosotros le decíamos el corte que tenía que pinchar de cada disco. Pero en cuanto vio la marabunta de heavies que allí se congregó, y añadido al poco entusiasmo que le ponía al asunto, desistió, diciéndome: "apañaos vosotros, yo sólo manejaré las luces". 

Y allí que nos colamos. "Guuuaaauuu, todo para mí", pensé. ¡Qué sesión que nos marcamos, señores!

W.A.S.P., Ratt, Mötley Crüe, Running Wild, S.D.I., Warrant, Kreator, Ozzy Osbourne, Forbidden, Judas Priest…, en fin, de película para los tiempos que corrían.

Y el concierto de Volumen, sobresaliente. Tan sobresaliente fue todo, que al año siguiente se volvió a celebrar y se volvieron a reunir más de 800 personas y con un par de servidores otra vez por allí metiendo tralla para todos ellos, faltaría más.

Dos días inolvidables para la historia del Heavy Metal en Onda, todo por culpa de esa magnífica banda que quedó para siempre en nuestras retinas y en nuestros corazones. Lástima que no tenga ni una foto de aquello.

\m/ ¡Volumen forever! \m/

miércoles, 14 de septiembre de 2011

The Spanish Angelus

A principios de los ´80 el Speed Metal comenzaba a brotar en España con Evo y Muro como estandartes hispanos en este estilo musical.

Mientras Evo pasaban casi desapercibidos con su trabajo “Animal de Ciudad”, Muro se aferraban por méritos propios en un lugar privilegiado en la escena Metalera de nuestro país.

Pero, a excepción de Muro, fue éste un estilo muy pasajero que no llegó a cuajar bien entre los adictos de lo duro, posiblemente  porque no traía novedades reseñables para dar buen impulso a ese nuevo estilo.

Poco después aparecían Fuck Off y Legion, que sorprendían a todos mostrándonos por fin el Thrash Metal español, y aunque no muy perfeccionado, cantado en inglés.
Todo pintaba bien esperando nuevos trabajos de ambos grupos para volcarse con ellos por completo por la trascendencia que ya tenía el Thrash en esos años a consecuencia de bandas internacionales que marcaban liderazgo en esa década. Metalica, Slayer, Overkill, Exodus o Flotsam and Jetsam son un buen ejemplo de ello.

Incomprensiblemente, las dos bandas hispanas desaparecen en poco tiempo, dejando prácticamente huérfanos de Thrash y entristecidos a muchos seguidores que ya habíamos disfrutado de alguno de sus conciertos en directo.

Tras ésta pérdida tan inusual de bandas con cierto nombre, pasó más de una década sin que resurgiese el estilo en nuestro país, haciendo incluso olvidar por completo al Thrash nacional de nuestras mentes dirigiendo toda nuestra atención hacia bandas extranjeras.

En el año 2000, se funda una nueva banda que comenzaba a dar sus primeros coletazos por España y más tarde se metían de lleno en Europa y Sudamérica. Tras algunos problemas con su primer sello discográfico, editaban en 2006 su álbum debut grabado en 2004 “Evil Unleashed”; son… Angelus Apatrida.

Los albaceteños llegan con mucha fuerza, y en 2007 se encumbran en la cima del Thrash nacional e internacional con su gran segundo trabajo `Give 'Em War´, un aluvión del verdadero Thrash que tanto añorábamos en España y que sitúa a la banda en el primer nivel Metalero mundial con un inglés perfecto que marcaba diferencias dentro de la escena musical Metalera Española.

Ellos son los que nos devolvieron esa ilusión perdida, y más, después de demostrarnos a todos su potencial tras presentarnos en 2010 `Clockwork´, su tercer álbum, marcando una suculenta referencia a más bandas Thrash de nuestra tierra.

Brindo por esos Angelus que tan alto han izado nuestro estandarte Thrashero por todo el mundo y que nos hicieron soñar en su día en que apareciesen nuevos grupos de ese estilo y de gran nivel, como lo fueron Crisix, Exodia y algunos más poco después.

Un muro viscoso que finalmente rompimos tras haberse resistido durante tantos años.


¡Chapeau, Angelus!

sábado, 10 de septiembre de 2011

Rótulos de grupos Metal

Todos los buenos Metaleros sabemos que cada grupo de Metal dispone de su propio rótulo identificativo. Es un gozo incomparable cuando cualquiera de nosotros nos quedamos observando esas letras tan bien creadas por sus autores y que deslumbran a la vista. Los autores tienen con ellos una capacidad envidiable para conseguir llamar la atención de cualquier Metalero.

Existen de todos los tipos que uno se pueda imaginar, y por muchos que existan, siempre aparecen más, que de nuevo lograrán llamarnos poderosamente la atención. 

Recuerdo a un compañero de “mili” (F.P. Moscardó), un buen tipo de la ciudad de Xàtiva al que hicieron cabo. Un día se trajo al cuartel una libreta en la que había cientos de esos letreros dibujados sin calca por él mismo que me dejaron atónito por la belleza y perfección con que los había dibujado. Parece ser que se dedicaba a buscar en revistas para luego copiar a pelo cada uno de ellos. Un fenómeno.

Mucho antes de esto, con tan sólo 13 añitos, recuerdo que en clase siempre me gustaba sentarme en las últimas filas para pasar desapercibido por el profesor y así poder dibujar ese tipo de letreros en las últimas páginas de todas y cada una de mis libretas. Me quedaba en blanco dibujando mientras el profesor daba la clase, e intentando llenar toda una hoja sin repetir modelo. De muchos de ellos me inventaba a mi antojo el tipo de letra, pero los de AC/DC y Iron Maiden los dibujaba idénticos, y de hecho, los sigo dibujando exactamente igual que el original, porque de tanto observarlos cuando escuchaba sus Long Plays, se me quedaron grabados en mi cabeza tal cual y para toda la vida.

Tal fue la obsesión que tuve con ellos que los dibujaba allá por donde pasaba, incluso los rotulé en mi chaleco vaquero de manga recortada con un rotulador permanente de esos de punta gorda y ocupaban toda la espalda de hombro a hombro y de costado a costado.

Hasta que un día, se me ocurrió dibujarlos en la parte trasera del asiento de uno de los autobuses que cogía todas las mañanas para ir al instituto. Tan sólo me hicieron falta 14 km. para dejarlos perfectos mientras el autobús marchaba hacia su destino y sin siquiera temblarme el pulso con los baches. Menudos letreritos dejé en el asiento, dos palmos de letrero por cada grupo que destacaban a distancia como una obra de arte. Llegué a mi parada, bajé del vehículo y me fui a clase tranquilo y orgulloso de haber dejado mi estampa en el autocar, incluso pensé que le gustaría a quien lo viese.

Pasé todo el día en el centro educativo, y al terminar las clases, regresé de nuevo a casa. En cuanto entré por la puerta me enganchó mi padre por banda sin haber dicho ni hola: "¿quién ha pintado esos letreros en el autobús?", me dijo con cara de muy mala leche; "¿qué letreros?", pregunté con las piernas temblorosas. "Tú ya sabes qué letreros, has sido tú ¿verdad?, dilo". "¡Coño!", me dije para mis adentros, "¿cómo es posible que sepa que he sido yo?, si no se ha movido del pueblo, ni tampoco iba en el autobús… no lo entiendo"; "ya sé, pensé, alguien que él conocía iba en ese bús y se lo ha contado porque me vería hacerlo; qué putada, tendré que reconocerlo, no me queda más remedio". Y es lo que hice. "Si papá, he sido yo, pero creía que no pasaría nada si los dibujaba, por eso lo hice", le dije. Claro, evidentemente, menudo paquetón me dio después de escuchar mis palabras, vamos, que casi se queda sin saliva.

Al día siguiente volví a la estación a coger de nuevo el autobús para ir a clase. No era el mismo del día anterior, pero el conductor sí. En cuanto subí por las escaleras de acceso, allí estaba el tipo con cara de pocos amigos mirándome fijamente; pasé por su lado mirando hacia el suelo y me dirigí a sentarme. No me dijo nada pero… ¿por qué narices me ha mirado así ese tipejo?, me pregunté, ¿es que acaso sabrá también que he sido yo el de los letreros?


Señores, la respuesta es sí, lo sabía, claro que lo sabía, y tanto que lo sabía. ¡EL CHALECO ME DELATABA! ja, ja, ja, ayyy, ignorante de mí.